Soria, Laguna Negra, Calatañazor, El Sabinar y La Fuentona, Almazán

La Fuentona

Partimos de Soria hacia el parque natural de la Laguna Negra  y los Circos Glaciares de Urbión que está a escasos 50km de allí. El paisaje hasta llegar allí por el Valle del Revinuesa es realmente bonito y además como tuvimos la suerte de que unos días atrás había nevado, estaba más espectacular. La laguna es de origen glacial y está situada en la sierra de los Picos de Urbión en el término municipal de Vinuesa. Se halla a 1753m de altitud y desde allí parten varias rutas de senderismo, incluso una va hasta la cima del Pico de Urbión a 2.228m. La llegada hasta allí desde Vinuesa se realiza por una pista de tierra hasta el aparcamiento del Paso de la Serrá y luego hay que subir el resto del trayecto, aproximadamente dos kilómetros, o bien andando o bien en un autobús que sale desde este punto y nos deja a 300 metros de la laguna. Yo personalmente hice la subida a pie y la belleza del paseo merece la pena. Cuando llegas arriba te encuentras de golpe la laguna, encajada entre paredes graníticas y bordeada por pinares. La oscuridad de las aguas y lo misterioso del paisaje de montaña de este «abrevadero de lobos«, ha fascinado al hombre desde antiguo, como lo demuestran leyendas e historias que se cuentan de ella. Según dicen las leyendas, la Laguna Negra no tiene fondo. También dicen que se comunica con el mar mediante cuevas y corrientes subterráneas. También dicen que hay un ser que vive en su fondo y que devora todo lo que cae en ella. Aunque la leyenda más extendida es la que hace hincapié en la ausencia de fondo que es la que escribió Antonio Machado en 1912, La tierra de Alvargonzález, pero en realidad su profundidad máxima no supera los 8 metros.

Desde allí  vuelta a Vinuesa, paradita para ver la parroquia de Ntra. Sra. del Pino que data del siglo XVII y dar una vuelta por sus calles y bordeando el Embalse de la Cuerda del Pozo, el cual no llevaba prácticamente nada de agua, llegamos a Calatañazor donde  «Almanzor perdió el tambor«, que es tanto como decir que perdió su talismán de imbatible y resultó derrotado. Calatañazor se alza en la cima de una roca que domina la vega del río Abión, lo que se denomina  el Valle de la Sangre. Sus empinadas calles de trazado medieval y sus humildes casas  fabricadas con entramado de madera de sabina encestado de ramas con barro o adobe y sus típicas chimeneas cónicas le convierten en un pueblo de los más bonitos de la zona. Una vez en el pueblo y a través de su calle principal llegamos al Castillo de Calatazañor, del que se conserva la cimentación y paredes del patio de armas. En el casco urbano destaca su iglesia románica Ntra. Señora del Castillo y en la salida la Ermita de la Soledad, también románica con puerta sin tímpano. En los alrededores se localizan los restos del asentamieto celtibérico de  Voluce.

Salimos de Calatañazor y siguiendo hacia Muriel de la Fuente nos acercamos al Sabinar de Calatañazor, uno de los espacios naturales más pecualiares de la zona. Se trata de un bosque de 22 hectáreas de sabina albar y ahí se encuentra  el Monumento Natural de La Fuentona. Llegamos al parking y lo primero que nos llama la atención es la Ermita de la Virgen del Valle que es una sencilla y típica construcción del románico rural soriano que se alza altiva a la entrada del parque. Acompañados en todo momento por un guarda del parque que nos fue explicando la ruta a través de sabinares llegamos a la laguna donde nace el rio Abión, un manantial con una profundidad aproximada de unos 10 metros se prolonga en longitud varios cientos más hasta alcanzar el nivel del agua del río subterráneo con el que está conectada y que en el 2008 fue filmada por TVE en el programa «Al filo de lo imposible» en colaboración con el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil y el Regimiento de Pontoneros del Ejército de Tierra, que consiguieron filmar los más de 1.000 metros que convierten a la Fuentona de Muriel (Soria) en una de las cuevas de espelobuceo más importantes de la geografía española. La Fuentona está formada por un sinfín de galerías de roca caliza, está integrada por un primer sifón de 54 metros de profundidad y 300 de longitud; 500 metros de gruta y un segundo sifón de 100 metros de profundidad por otros 300 de longitud.

Al día siguiente amaneció totalmente nublado y lloviznando, pero en invierno es lo que hay, así que pusimos rumbo a Almazán, La Fortificada, de camino hacia Madrid. Poco puedo decir, pues poco fue lo que estuve, pero como mínino bien merece la pena hacer un alto y entrar en Almazán por la Puerta de la Villa a la Plaza Mayor donde el Palacio de los Hurtado Mendoza  ó Palacio de Altamira, de estilo herreriano y fachada renancetista de finales del XVI fué corte con los Reyes Católicos y sitio de su hospedaje en las 13 visitas que realizaron a la villa, nos recibe en todo su esplendor. Enfrente  la Iglesia de San Miguel. Templo del siglo XII declarado Monumento Histórico-Artístico de origen románico y rasgos cistercienses. Indispensable acercarse a los miradores que dan al Duero y salen por un lateral de la Iglesia de San Miguel. Todo un espectáculo. Y para finalizar mi corta estancia en Almazán  subí por la calle que sale desde el Palacio de los Hurtado Mendoza hacia la Iglesia de San Pedro. De origen gótico es la fusión de 2 iglesias. Según cuentan su origen es el pacto entre dos párrocos de la Villa. En 1696 el sacerdote de la Iglesia de San Andrés y el de la antigua de San Pedro acordaron fusionar sus dos parroquias para poder sobrevivir a la pobreza que les asediaba. De la misma manera, convinieron que aquel sacerdote que sobreviviera al otro conseguiría poner el nombre de su antigua iglesia a la nueva. Así el templo está dedicado a San Pedro, aunque nunca se olvidó la devoción a San Andrés.

Y con esto doy por finalizada mi primera incursión por Soria. Me han quedado un montón de pueblos y espacios naturales por ver como el Parque Natural del Rio Lobos o el Burgo de Osma, pero creo que esto será una excursión que haré para primavera. Así que ya nos veremos para esa fecha.

 

 

 

 

 

Superluna de enero o luna de los lobos

Saliendo entre las nubes

Aunque imagino que ya casi todo el mundo sabe lo que es una superluna, daré una pequeñita explicación: como la órbita del satélite alrededor de la Tierra no es estrictamente circular, sino un poco elíptica, unas veces la luna está más cerca de a tierra (perigeo) o mas lejos (apogeo) y la superluna se produce cuando está más cerca por lo que se verá aproximadamente un 14% mas grande y un 30% más luminosa. En el 2018 habrá 2 superlunas, la que acabamos de ver del 2 de enero ha sido la más grande de todas porque la distancia de la Tierra al perigeo será la más corta del año y por eso esta ha sido la auténtica superluna y la segunda y última llegará 28 días después, y como coincide en un mismo mes los astrónomos la denominan Luna Azul.

Esta luna también se la conoce por el nombre de luna de lobos y fue dado por las tribus nativas americanas en la época colonial, cuando los indígenas veían manadas de lobos cerca de sus asentamientos en invierno, debido a que estos bajaban del monte ya que tenían hambre y en el monte no había nada que comer. Otros nombres con los que se conoce a la primera luna de enero son: Vieja Luna, Luna de Hielo, Luna después de Yule y Luna de nieve.

Así que nos vemos en 28 días para la última superluna de este año, la del 31 de enero, la luna azul.

Soria, tan bella como desconocida

Panorámica del Duero

Desde hace unos cuantos años aprovecho el puente de diciembre para descansar y coger fuerzas para las fiestas que se avecinan haciendo lo que más me gusta, fotografiar y conocer sitios nuevos con mi sufrido marido y digo bien, sufrido pues él no es fotógrafo y no hay nada peor que ser el compañero de un fotógrafo, seguro que todos sabéis de lo que hablo. Para este puente suelo elegir destinos nacionales y no muy fríos, entonces ¿que me pasó por la cabeza para elegir Soria?, pues creo que a través de este artículo lo vais a descubrir.

Soria presenta una geografía muy irregular que se traduce en un heterogéneo paisaje que incluye desde la alta montaña hasta los valles más profundos, pasando por los característicos pastizales de verano. Bosques y riachuelos, parajes solitarios, espacios naturales protegidos donde encontrar las más variadas especies vegetales y animales; eso es Soria y mucho mas. Como solo disponíamos de 3 días decidimos alojarnos directamente en la capital  y desde allí movernos, un poquito de ciudad y un poquito de naturaleza. Yo soy amigo de Paradores y usuario habitual porque me parece que la cadena ofrece todo lo que necesito a un precio razonable. No siempre acierto, pero esta vez ha sido todo un hallazgo. El Parador de Soria, ubicado dentro del parque de El Castillo, se alza vigilante sobre la ciudad, en un entorno envidiable que nos permite disfrutar de unas panorámicas espectaculares tanto de la ciudad de Soria como del rio Duero y a escasos 10 minutos del casco viejo por un agradable paseo a través del parque.

El paseo por el parque finaliza en la  lglesia de Ntra. Sra. del Espino, patrona de la Ciudad, a la que se accede por un bonito arco. La iglesia de estilo plateresco, es la de mayor importancia y categoría de Soria, después de la Concatedral de San Pedro. Utilizada en el XIX como cuartel general de las tropas francesas, está adosada al cementerio, donde descansan los restos de Leonor, la que fuera esposa del poeta Antonio Machado. Un olmo en el atrio, que se ha querido identificar con el del poema de Machado «A un olmo seco«, hace alusión a la enfermedad que llevó a la muerte a Leonor.

Seguimos nuestro paseo por la Calle Caballeros, una de las calles nobiliarias más importantes de la ciudad de Soria. Esta es la calle que baja del parque del Castillo hasta la Diputación Provincial. Pasamos primero por la Iglesia de San Juan de Rabanera, uno de los monumentos del románico castellano que posee la ciudad de Soria. Debe su nombre a la procedencia de las gentes de Rabanera del Campo que entre 1109 y 1119 se instalaron repoblando Soria, fundando así uno de las 35 collaciones intramuros más otra extramuros que tuvo la ciudad, según el censo de Alfonso X El Sabio. Y además una de las más bonitas de Soria, con permiso de la Concatedral de San Pedro y de las múltiples iglesias románicas que pueblan Soria. En el altar mayor se encuentra el crucifijo conocido popularmente como Cristo del Olvido o Cillerero, es románico y procede de la antigua iglesia del Monasterio de San Polo de la que hablaremos más adelante.

Al lado se encuentra la Diputación Provincial que está custodiada por una colección de 8 bronces realizada por Federico Coullt-Valera de destacados personajes históricos relacionados con la provincia realizados en 1971. El inmueble perteneció a la Señora del Val. La fachada, reformada tras su adquisición, tenía dos pisos y estaba coronada por un frontón y el escudo de la Diputación Provincial. El edificio ha sufrido varias reformas durante el siglo XX, la más importante en 1959, en la que se añadió un nuevo cuerpo a la fachada principal. A su lado queda la Casona de los Salvadores perteneciente a uno de los Doce Linajes sorianos, los Salvadores. Martín Salvador dio su nombre a este Linaje. En la historia del Cid se dice que vino con este ilustre personaje desde Valencia, trayendo en su compañía a su allegado Antolín Sánchez de Soria «que fijos y parientes llevaba 40 lanzas». A continuación,  el  Palacio del Marqués de Alcantara  con influencias de la arquitectura barroca madrileña del siglo XVII. Tiene dos pisos, grandes ventanales en la planta baja que se corresponden con grandes ventanas con balcones en la primera. La puerta se enmarca con almohadillado y pilastras y un frontón curvo encima que alberga el escudo de los Marqueses de Velamazán.  Como curiosidad, según algunos autores, es el lugar donde Gustavo Adolfo Bécquer creía ver a la mujer irreal de la leyenda El Rayo de Luna.

Y sin darnos cuenta llegamos a la plaza de Mariano Granados donde está el famoso Parque de la Alameda de Cervantes o mas comúnmente denominado por los sorianos “La Dehesa”, en recuerdo de lo que fue en su día, una dehesa de pasto para el ganado de los antiguos habitantes de la ciudad. En el se encuentra la Ermita de la Soledad, la Fuente del Campo, el Árbol de la Música  que era un enorme olmo, plantado en 1611 en torno al que se construyó un templete metálico sobre el que tocaba la Banda Municipal de Música, aunque desgraciadamente murió a causa de la grafiosis por lo que fue talado en 1988 y ahora tras varios intentos se plantó un castaño de indias de flor rosa procedente de Alemania de treinta y un años de edad y luego se volvió a instalar el templete para los músicos con muchos elementos restaurados del antiguo y otros nuevos. Por el centro del parque nos encontramos la estátua de un mastín que homenajea a los pastores trashumantes de la provincia, obra del artista soriano Carlos Sanz Aldea que recuerda al popular lagarto del Parc Güell de Barcelona ya que está revestida con un mosaico de pequeños fragmentos de cerámica.
Lo rodea un muro de piedra y consta de 10 puertas menores y una portada principal ubicada en la Plaza de Mariano Granados, constituida por dos vanos de medio punto y simétricos que portan florones de piedra y el escudo de la ciudad. En el dintel figura su nombre “Alameda de Cervantes” y las armas de la ciudad.

Ahora nos encaminamos hacia la Plaza Mayor pero dando un pequeño rodeo. Subimos hacia la Iglesia de Santo Domingo, pasando por la Iglesia de El Salvador que solo conserva original su ábside típico del románico rural del XII y es interesante porque es un buen ejemplo de lo que serían la mayoría de las 36 iglesias románicas que tuvo la ciudad y en su mayoría desaparecidas. El ábside es semicircular y correspondería con la única nave que tendría el templo. La Iglesia de Santo Domingo construída aproximadamente en el siglo XII. Junto a este edificio está el convento de dominicos donde las monjas de clausura venden unas exquisitas pastas. La fachada de la iglesia está en reforma y no pudimos apreciar su belleza. La Iglesia fue erigida tomando como referencia la fachada de Nuestra Señora de Poitiers. La fachada está compuesta por dos pisos que a la vez poseen un conjunto de arcos germinados a cada lado con un rosetón central que está por encima del piso de arcos ciegos que enmarcan la portada. En el interior destacar las capillas del S. XVI  del Santo Cristo, la del Rosario y la capilla mayor, que son renacentistas y contrastan con el resto que es románico.

Soria por su belleza ha sido inspiración para una serie de reconocidos poetas, dramaturgos y narradores, así como escenario de grandes obras de la literatura universal tales como el Cantar de Mío Cid, ambientada en estas bellísimas tierras, o como Campos de Castilla, escrita en Soria y para Soria por Antonio Machado, o Soria, el tributo a la capital de la provincia de Gerardo Diego y cómo no, las inigualables Leyendas Sorianas de Bécquer, el primer autor que se atrevió a dar forma literaria al riquísimo sustrato legendario de Soria y por sus rincones se puede ver su gratitud hacia estos poetas y sobre todo a Antonio Machado. Continuando hacia la Plaza Mayor encontramos el Instituto Antonio Machado donde el  poeta impartió clases de lengua francesa a estudiantes de bachillerato y cuentan que nunca suspendió a ninguno. En el exterior del edificio, junto a la fachada del Instituto hay una escultura en bronce a tamaño natural que representa al Poeta Antonio Machado sentado en un sillón el día de su boda, obra de Ricardo González Gil (2010) y que se complementa con la de Leonor, ubicada en la Plaza Mayor en la Iglesia de La Mayor, que es donde se casa con Leonor Izquierdo Cuevas de tan solo 15 años, lo que fue un gran escándalo por aquellas épocas ya que él tenía 34 años. En la misma plaza a unos metros se encuentra el busto en bronce sobre monolito de piedra de Pablo Serrano (1982) que simboliza la figura del poeta, en dimensiones no naturales, con marcadas facciones y semblante serio, mas conocida como «El Cabezón«.

Entre casas palaciegas bajando por la Calle Aduana Vieja  donde se encuentra el Palacio de los Castejones, actualmente unido al Palacio de Don Diego de Solier y  el Palacio Viejo de los Ríos y Salcedo, llegamos a la calle principal de Soria, el Collado, que une la plaza del Olivo con la Plaza Mayor, pasando por el Círculo de la Amistad Numancia que tiene en su entrada una estatua de Gerardo Diego. Es un hermoso inmueble de mediados del siglo XIX  donde se conservan sus salones para el juego, la zona de tertulia, la sala de baile, la biblioteca y sala de lectura. También está aquí  el llamado Salón de los Espejos, lugar de tertulia para ver pasar el tiempo que transcurre a través de las cristaleras adornadas por artesonado al Collado que junto con sus columnas y el bar contribuyen al ambiente que no se ha perdido con el paso de los años.

De aquí damos otro pequeño rodeo y nos acercamos a ver el Palacio de los Condes de Gómara, actual Palacio de Justicia.  A continuación pasamos por el Arco del Cuerno, que servía de puerta de toriles cuando aún se usaba la plaza para los festejos taurinos hasta mediados del siglo XIX, llegamos a la Plaza Mayor donde se encuentra  la Fuente de los Leones, denominada «La viajera» pues ha tenido varias ubicaciones hasta que en 1987 la llevaron de nuevo a la Plaza Mayor. La Casa del Común que fué sede durante siglos del Estado Llano de Hombres Buenos de la Ciudad de Soria y en su planta baja se abre el Arco del Cuerno. Actualmente sede del Archivo Histórico Municipal, conserva los Fueros otorgados a la ciudad por Alfonso VIII y Alfonso X. La Iglesia Ntra. Sra. La Mayor, de estilo románico bajo la advocación de San Gil,  fue aquí donde contrajo matrimonio Antonio Machado con Leonor y en su exterior se ha acondicionado un espacio denominado Rincón de Leonor donde se muestra una estátua de bronce de Leonor Izquierdo que posa ofreciendo la silla de su esposo Antonio Machado. El Palacio de la Audiencia donde en la actualidad se realizan exposiciones, obras de teatro, conferencias y otras actividades entre sus peculiaridades cuenta  con un reloj procedente de la Iglesia de La Mayor, metálico de forja de 1.862 que sostiene unas campanas, una de las cuales data del siglo XVI y que aún hoy marca las horas. Antonio Machado dio al edificio una pincelada poética al referirse a él en uno de sus poemas. La Casa de los Doce Linajes que es el actual edificio del Ayuntamiento y destaca en su fachada el escudo nobiliario de sus antiguos propietarios, los Doce Linajes. El redondo escudo está dividido en doce partes iguales, cada una de las cuales tiene el escudo de una de las casas nobles que repoblaron Soria en el siglo XII y la Torre de Dña. Urraca a la que la leyenda atribuye el encierro de Doña Urraca por parte de su esposo, Alfonso I el Batallador, entre los muros del torreón, aunque no se sabe por qué, ya que es de construcción muy posterior y de hecho no existen datos del paso de la Reina de Castilla por este edificio y quien si que estuvo aquí  fue Santa Teresa de Jesús, cuando se desplazó para fundar el convento de Carmelitas y precisamente desde esta torre bendijo el entonces Obispo de Osma a Santa Teresa a su llegada a la ciudad la tarde del 29 de mayo de 1581.

Aunque habría mucho mas por descubrir dentro de la casco viejo,  optamos por bajar hacia  el Monasterio de San Juan de Duero de la Orden de San Juan de Jerusalén, que se encuentra de camino, al lugar donde discurre la leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer, El Monte de las Ánimas. Llegamos pasando por la Concatedral de San Pedro de estilo plateresco presidida por la imagen de San Pedro con las llaves de la iglesia, situada en una hornacina de concha abultada. Debido al poco tiempo de que disponíamos seguimos directamente atravesando el Duero por el Puente Medieval de Piedra hacia los Arcos de San Juan de Duero que datan entre los siglos XII-XIII. Lo que llama la atención es el claustro que conserva las cuatro crujías, con una colección de estilos en su ejecución, de lo más sorprendente. Encontramos arcos de medio punto del románico que descansan sobre parejas de columnas,  en el tramo situado al noroeste. Arcos de herradura apuntados, que se apoyan en haces de cuatro columnas, en el tramo noreste. En los tramos suroeste y sureste los arcos se encuentran entrecruzados, siendo la unión de ambos tramos, mediante un arco doble, también entrecruzado y sin columna. La iglesia es sencilla, de una sola nave y ábside semicircular, destacando los dos templetes adosados al muro en el comienzo de la cabecera. Tras muchos años de abandono, en 1882 fue declarado Monumento Nacional y años después se convirtió en la sección departamento medieval del Museo Numantino.

A la salida en una pequeña explanada tuvimos la suerte de encontrarnos con una representación de Los Templarios que escenificaban la vida en el campamento, las armas, armaduras y vestimenta del caballero templario, así como una exhibición y explicación de las técnicas de combate.

Continuamos a orillas del Duero por un agradable paseo donde los álamos y chopos franquean el camino, después de atravesar el estrecho arco del antiguo Monasterio de San Polo, enclave habitado por los templarios de quién se asegura que monopolizaron el acceso a la ermita de San Saturio, a mi parecer una de las joyas de Soria. De estilo barroco, se levanta sobre una gruta eremítica visigoda situada a orillas del Duero, a media altura de la sierra de Santa Ana (antes de Peñalba) sobre un risco saliente, bañado en su pie por el Duero y profundamente descarnado, está como en el aire la iglesia, en la denominada Ruta Machadiana. Acoge en su interior unas impresionantes pinturas al fresco pintadas por Juan Antonio Zapata, que decoró la cúpula y los muros con pintura al fresco entre 1704 y 1705 y que narran la vida de San Saturio, actual patrón de Soria. Hijo de una noble familia y según cuenta la tradición en el siglo VI el noble soriano Saturio tras fallecer sus padres, repartió sus riquezas entre los pobres y marchó a vivir a unas cuevas junto al Duero. Allí en un sobrio y místico oratorio, en honor a San Miguel Arcángel, viviría durante treinta años de forma eremítica hasta que se encontró con Prudencio que según cuenta la leyenda era un joven que intentaba cruzar el rio cuando oyó las voces de San Saturio díciendole lo peligrosa que era tal aventura. El joven al oír las voces del eremita, asustado, se tiró al río. Y cuando todo el mundo esperaba que llegase muerto arrastrado por la corriente, llegó,  sano y salvo y parece ser que las aguas ni siquiera le habían mojado. El joven subía hasta aquellos riscos para pedir su bendición y solicitar vivir a su lado. Tras siete años  de convivencia San Saturio murió y Prudencio, después de enterrarle en la cueva volvió a su lugar, Tarazona, donde su fama le llevó hasta el obispado. Aquí están los restos y el sepulcro del santo soriano, no así la cabeza del santo que se encuentra en la Concatedral de San Pedro.

Y con estas me despido hasta el próximo post en el que hablaré sobre la Laguna Negra, Calatañazor y La Fuentona entre otras cosas.

 

 

 

 

 

Décimo día: Tokio

Shibuya crossing

Y así, sin darnos cuenta llegamos a nuestro último día en Tokio. Nuestro avión salía por la mañana y no teníamos tiempo para nada mas que ir al aeropuerto, pero no quiero que los que si podais quedaros no aprovecheis el día, por lo que voy a recomendar lo que yo hubiera hecho.

Lo primero acercarme bien tempranito al mercado central de pescado de Tsukiji, que es el mayor mercado mayorista de Tokio. Para hacernos una idea casi 3000 toneladas de alimentos procedentes del mar son vendidos y manufacturados cada día en este lugar (por un valor total de 6000 millones de dólares norteamericanos) lo que hace el 90% del total de los tres mercados de Tokio. Es el mercado más viejo de Tokio fue creado desde sus comienzos, para ser el mercado central de la ciudad. Tokugawa Ieyasu su creador, decide en el siglo XVI en pleno periodo Edo, crear un mercado para abastecer el Castillo Edo (Castillo de Tokio) de tan suculentos manjares. Para ello invitó a los pescadores de Osaka a la ciudad de Tokio, para que suministraran el castillo. El sobrante era vendido en el Mercado de Uogashi, cerca del Puente de Nihonbashi. En 1918 entre la hambruna y ante la especulación de los mayoristas, se regula mediante la ley de 1923 de Mercado Central Mayorista. El terremoto de Kanto (1 de septiembre de 1923) arrasó la zona central de Tokio, y también el mercado de pescado de Nihonbashi. La reconstrucción que siguió trasladó el mercado al distrito de Tsukiji, y una vez terminadas en 1935, el nuevo mercado de pescados comenzó sus negocios. El plato fuerte de la visita al Mercado de Tsukiji es la subasta de atunes. Entre las 5:00 y las 6:15 se subastan toneladas de atunes congelados y frescos, recién traídos en avión, camiones y barcos procedentes de alta mar. En la subasta podéis ver la inspección de los tasadores, la subasta, la recogida y el posterior cortado. El único problema es que la entrada está limitada a 120 personas al día, divididas en dos grupos de 60 personas cada uno y que hay que apuntarse en la primera planta del Fish Information Center, que se localiza junto a la puerta Kachidoki Gate, en la calle Harumi Street. A las 5.00 de la mañana comienza la inscripción (se hace por orden de llegada), lo que no quiere decir ni mucho menos que por estar a esa hora consigas una plazas. Se que se organizan tours privados, pero al no haberlo probado yo, no puedo recomendarlo.

Después me habría dado una vuelta por la Estación Central de Tokio. Es la estación que más trenes tiene al día (unos 3000). Aquí comienzan la mayoría de líneas de Shinkansen (trenes bala) y es la conexión de dos líneas de metro así como de muchas líneas de Japan Railways (líneas JR), construida siguiendo el patrón de la Estación Central de Amsterdam. El edificio original fue inaugurado en 1914, aunque quedó gravemente afectado durante los bombardeos al final la Segunda guerra mundial y durante la posguerra fue reconstruida. Merece la pena también asomarse a su interior para ver su maravillosa bóveda del vestíbulo.

Ir a ver el Palacio Imperial que está muy cerca de la Estación Central de Tokio y es la residencia oficial de la familia imperial japonesa, aunque por reseñas de conocidos parece que no merece mucho la pena, pues aparte de los jardines, por dentro no se ve casi nada y las explicaciones son solo en japonés, a no ser que llegues de los primeros y te toque alguna de las 5-6 audio-guías que tienen en inglés, por eso yo opté por pasear por Ginzo que está muy cerca de la Estación Central de Tokio. También puedes ir a la zona de Odaiba, la Bahía de Tokio y ver una bonita puesta de sol desde el Rainbow Bridge.

Y con esto me despido de vosotros. Espero que hayáis disfrutado de Japón y que os sirva un poco de guía si tenéis pensado ir, cosa que os recomiendo para que descubráis por vosotros mismos la belleza y la cultura de este precioso país así como la bondad de su gente.

Noveno día: Parque Nacional de Nikko

Penúltimo día en Japón y en nuestro caso último día pues nuestro avión salía muy pronto al día siguiente con destino a Madrid, así que hoy era nuestra despedida y no pudo ser mejor, nos tocaba visitar el Parque Nacional de Nikko (Nikkō-shi, literalmente «luz del sol») que se encuentra en las montañas de la prefectura de Tochigi, en la región de Kantō, con alrededor de 1400 km2 de lagos, cascadas y arboledas de cedros japoneses es uno de los centros budistas más importantes de Japón, declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1999. Una de las maravillas que podemos ver es la cascada  de  Kegon  que con sus  97  metros de altura es una de las tres más altas de Japón y, según los propios japoneses, la mejor y la mas bonita. Se alimenta en exclusiva del lago Chuzenji en las faldas del monte Nantai. Como el día no estaba muy claro la guía decidió ir a la cascada de Kegon a primera hora por si mas tarde la niebla fuera mucho mas espesa y no pudieramos subir y digo bien, subir, para llegar a la cascada había que subir por una carretera infernal que tiene según los japoneses 48 curvas que son el abecedario japonés y a cada curva le han puesto una letra del citado abecedario, pero doy fe que tiene muchísimas más, pero para hacerlo coincidir solo cuentan las mas cerradas.

 

El paisaje o lo que podiamos ver a través de la niebla era espectacular, pero tal y como presagiaba, en la cima no estaba más claro y tras las 48 curvas llegamos al parking, zona de descanso y al mirador desde donde se vé la cascada de frente, aunque en este caso la niebla lo ocultaba por lo que nos diriginos al ascensor para bajar a a otro mirador, como a la mitad de la cascada y aunque no pudieramos verla, poder sentir su rugido y ver un poco de sus flecos y tengo que decir que es realmente impresionante y no puedo imaginar la belleza que tiene que ser en días claros.

Tras tomar un pequeño refrigerio en los puestos que nos encontramos en el área de descanso pusimos rumbo al Sannai que es el nombre genérico que recibe la zona de santuarios y templos.
El Santuario de Tōshōgū es sin duda el recinto más destacado del complejo de Nikko. Se accede a través de un gigantesto torii de granito al final de una avenida de cedros centenarios. Terminado en 1636 cobija el mausoleo de Tokugawa Ieyasu, primer shogun Tokugawa.  Está dedicado a la familia Tokugawa como se puede comprobar mirando el blasón familiar con tres malvarrosas, típico de esta familia que encontraremos en muchos lugares del santuario. Cruzando el torii de piedra entramos al santuario. Allí nos encontramos con una fantástica pagoda de cinco pisos, que representan, de abajo hacia arriba, tierra, agua, fuego, viento y cielo.  El pilar principal se encuentra a diez centímetros del suelo para adaptarse a los cambios de temperaturas y grosor de la madera y es resistente a los terremotos. Si bien en un inicio el santuario Toshogu era más bien modesto, el tercer shogun y nieto de Ieyasu, Iemitsu, decidió ampliarlo y dotarlo de decoraciones espectaculares durante su gobierno, en honor a su abuelo. Así pues, hoy, el santuario Toshogu sorprende por su ostentación, el color y brillo de sus tallas de madera (mas de 5000 tallas) y decoraciones, que mezclan imágenes budistas y sintoístas, de tal forma que la mayoría de los edificios, así como numerosos elementos, han sido catalogados como Tesoros nacionales o valioso patrimonio cultural.

Tras el primer patio se encuentra la puerta Niomon, puerta de entrada al mausoleo. Aquí nos encontramos los antiguos almacenes que son una serie de edificios de preciosas tallas de madera, coloridas y muy elaboradas. Sobresale por encima de las demás el Shinkyusha (“establo sagrado”), un establo para los caballos blancos sagrados del santuario, que incluye un friso con ocho tallas de monos representando escenas cotidianas de la vida. Entre ellas se encuentra las famosas tallas de madera de los tres monos sabios: Mizaru (“No ver el mal”), Kikazaru (“No oir el mal”), y Iwazaru (“No Hablarle al mal”). Según la tradición nipona quieren decirnos que debemos negarnos a escuchar, ver y decir maldades. Los monos se han considerado mensajeros de los dioses y protectores de los caballos desde la antigüedad. También se consideran símbolos de la buena suerte, porque la palabra japonesa para mono, saru, también se utiliza, como verbo, cuando se habla de expulsar o abandonar la mala fortuna. Sin duda alguna, una sabia visión de la realidad porque sólo de esta manera podremos encontrar la paz interior y la paz con los demás. Aquí mismo también se encuentran las tallas de los elefantes sozonozo o elefantes imaginados, pues fueron tallados por un artista que nunca había visto un elefante.

Desde el segundo patio se puede apreciar la puerta Yomeimon, flanqueada por la torre de la campana y la torre del tambor. Los muros que se extienden a derecha e izquierda de la puerta están decorados con las esculturas de flores y aves más grandes de Japón, de colores brillantes y sorprendentes.  Están representados 154 animales imaginarios o reiju (sagrados o animales espirituales) y en total hay 508 esculturas, midiendo la puerta más de 11 metros de alto. La puerta Yomeimon es la construcción más elaborada del santuario y el edificio más representativo de la arquitectura de Nikko.

 

Tras la puerta Yomeimon, nos encontraremos con la puerta Karamon, por la que no se puede cruzar, sino que tenemos que entrar por la derecha; tras esta puerta se encuentran el salón de plegarias Haiden y el salón principal Honden, para entrar hay que descalzarse y no se permiten las fotografías. A la izquierda encontramos el salón Honjido, y en la sala principal tiene representado en el techo al Nakiryu, o dragón que llora. Como había tantos turistas (las fotos dan fe de ello), fuimos entrando por grupos a la sala y una vez allí, uno de los monjes fue golpeando dos palos entre sí alrededor de la sala. Al final, se situó justo debajo de la boca del dragón y los golpeó de nuevo, generando un sonido único, muy similar al de un lloro, debido a la curiosa acústica de la sala diseñada para crear este efecto único.
Los muros del salón de plegarias Haiden y el salón principal Honden están conectados por dentro y están dedicados a Tokugawa Ieyasu, Toyotomi Hideyoshi y Minamoto Yoritomo.  Al salir, nos encontraremos con el salón de los santuarios portátiles Shinyosha, donde se encuentran los mikoshi o santuarios portátiles que se pasean en los festivales de primavera y otoño de Nikko.


A continuación, situada a la derecha del salón principal, encontraremos la puerta Sakashitamon,
que conduce al santuario interior Okusha, famosa por tener justo antes la talla de madera del nemurineko o ‘gato dormido’. En la parte de atrás hay un gorrión. Si el gato despertara se comería al gorrión, pero, sin embargo, conviven. Es un símbolo de la paz.

A continuación pasamos por la puerta Sakashitamon que es el inicio de un tramo de escaleras, con grandes árboles a ambos lados, que nos llevarán hasta el mausoleo de Tokugawa Ieyasu. En la tumba de Tokugawa Ieyasu sus restos se guardan en una urna de bronce que tiene una estatua de una grulla apoyando los pies en una tortuga, animal sagrado y símbolo de longevidad. Al lado nos encontramos con el árbol sagrado que representa la familia.

No nos queda mas tiempo y hay que volver al autobús, aunque podríamos quedarnos aquí días y días, así que tomamos el camino de vuelta por la avenida de los cedros centenarios y las linternas de piedra para despedirnos de Nikko admirando el puente Shinkyo o puente sagrado, lacado de rojo, sobre el rio Daiya. Aquí me voy a permitir contar una última leyenda para acabar el día: cuentan que el monje Shodo Shonin, fundador del Shihonryu-ji (el primero templo de Nikko, año 766) un día, mientras caminaba por el sendero de la montaña, se encontró con que el río embravecido bloqueaba el paso hasta la cima del monte Nantai. Rezó por encontrar un modo para cruzar y súbitamente apareció un gigante vestido de azul con una guirnalda de cráneos alrededor del cuello. “Aquí está tu puente”, rugió el dios, lanzando dos serpientes, una azul y otra verde de un lado al otro del río. El monje camino sin temor sobre las serpientes y cuando alcanzó el otro lado y se volvió para mirar atrás, tanto el dios como las serpientes habían desaparecido. Este es el motivo por el que también se conoce al puente Shinkyo como el puente serpiente. A partir de entonces, se cree que se construyó un primer puente y que era colgante. Más adelante, en 1509 pasó a ser levadizo y en 1963 fue cuando tomó la forma actual.

De vuelta en Tokio no quisimos despedirnos de tan bella ciudad sin darnos una vuelta y cenar en un típico restaurante japonés donde el cocinero cocina solo para ti. Todo una experiencia.

Y con muy buen sabor de boca me despido hasta la semana que viene con el último día en Japón.

Octavo día: Tokio. Templo Asakusa Kannon, Barrio de Daiba, Bahía de Tokio, Barrio Akihabara

Jardín New Otani

Nos levantamos con una vista impresionante de Tokio, nuestra habitación estaba en el piso 24 del gran hotel New Otani Tokio, un gran complejo con infinidad de tiendas y restaurantes,  incluido uno en el piso 40 en el que tomamos el desayuno y otro de ellos con vistas a un gran jardín japonés de 400 años de antigüedad. Perfectamente situado a solo 5 minutos a pie de la estación de metro de Akasaka Mitsuke.

Templo de Asakusa Kannon. Despues de un buen desayuno disfrutando de las vistas desde el piso 40 del Hotel New Otani nos dirigimos hacia la visita panorámica de la ciudad, para darnos una imagen general de Tokio,  viendo los edificios y lugares mas emblemáticos de Tokio, todo me parecía espectacular y grandioso. Nuestra primera parada fue el templo Asakusa Kannon o templo Sensoji (浅草寺) que es el templo budista más antiguo de Tokio dedicado a la diosa Kannon, deidad de la misericordia y uno de los mas bonitos. Cuenta la leyenda que en el año 628, dos pescadores encontraron una estatua de la diosa en el cercano rio Sumida y aunque volvían a poner la estatua en el rio, ésta siempre regresaba a ellos y por eso se construyó aquí. El templo fue completado en el año 645. Entramos por Kaminarimon, la Puerta del Trueno, una impresionante puerta de color rojo con un enorme farolillo (linterna) de papel rojo con las letras kaminarimon escritas en negro por delante y Furaijinmon (su nombre original) por detrás en honor a los dioses que la custodian a cada flanco, protegiendo el lugar: Fujin, el dios del viento, y Raijin, el dios del trueno. El farolillo (que no es el original ya que al ser de papel es muy frágil y se suele cambiar bastante a menudo) pesa unos 650Kg y mide 4 metros de altura y en la base se encuentra un dragón esculpido en madera probablemente porque el nombre oficial del templo es Kinryuzan o ‘montaña del dragón dorado’.

De aquí sale Nakamise, un paseo comercial con una hilera de 200 metros de tiendas que se han respetado desde hace siglos, en las cuales los peregrinos compraban antes de entrar al templo y donde se puede comprar de todo en sus tenderetes, abanicos, galletas japonesas “Osembe”, “hachimaki”, tales como el pañuelo para anudar en la frente como el que llevaban los kamikaze con los símbolos de “Hisso” (venceremos!),  amuletos omamori, y sobre todo una gran variedad de Yukatas, los kimonos de veranos que son comodísimos y que aquí se pueden encontrar por muy poco de segunda mano. Siguiendo por el paseo llegamos a la segunda puerta de acceso; la puerta Hozomon (宝蔵門), que en su origen se llamaba puerta Niomon (仁王門) y era la puerta principal del templo., la puerta del tesoro, a ambos lados están las estatuas de Tenryu, a la derecha, y Kinryu, a la izquierda, dos dioses dragones que aquí toman forma humana. A la vuelta encontramos unas  grandísimas alpargatas de paja waraji que son obra de los habitantes de Murayama (en la prefectura de Yamagata) en agradecimiento al templo por dejar que un escultor de su ciudad se encargara de las estatuas protectoras de la puerta, que según cuenta están basadas en dos luchadores de sumo. Según se cruza, a la izquierda se alza una Pagoda de cinco alturas (Goju-no To, de 64m de altura) que representan los cinco elementos, tierra, agua, fuego, viento y cielo del universo y guarda en su interior las tablillas mortuorias de miles de familias, así como algunas reliquias de Buda.
En su techo tiene
una estructura que funciona como, pararrayos, llamada «finial«. Además de su función física, el finial tiene un significado simbólico en el budismo (suele representar al mani o quinto elemento), y a veces es decorado con diseños de flor de loto.

Pasado Hozomon nos encontramos con una gran inciensario, “O-koro” donde hay que quemar una barrita de incienso pues se dice que el humo cura a los enfermos y fortalece a los débiles.  Hacia la derecha se enuentra el temizu-ya para hacer el ritual de ablución y donde hay una bellísima estatua de bronce con dragones de los que salen los chorros de agua.

 Justo al final se encuentra el edificio principal “Hondo” (本堂) ó Kannon-do (観音堂) que alberga la estatua de Kannon de 5- 6 cm de altura y que nunca ha sido mostrada en público. Tiene unos  1.150m2 y es Tesoro Nacional. Está dividido en el santuario interior de suelo de tatami (naijin) y el santuario exterior de suelo de cemento (gejin). En el centro del santuario interior encontramos una réplica de Kannon que se muestra al público todos los 13 de diciembre, además de otras estatuas de deidades budistas. Se trata de un espacio de gran belleza, llena de detalles en techos y paredes.

 

En los alredores encontramos jardines lleno de estatuas, entre las que destacan dos Boddhisatvas de 1687: Seishi a la derecha y Kannon a la izquierda.

Como curiosidad justo desde aquí tenemos una vista de uno de los íconos de Tokio, la torre Tokyo Skytree.

Torre Tokyo Skytree

Torre Tokyo Skytree

Odaiba (お台場, Bahía de Tokio, Rainbow Bridge. Odaiba bien merece pasar un día allí.  Es la isla artificial situada en la bahía de Tokio y el Rainbow Bridge, construida originalmente como fortaleza defensiva contra ataques navales en 1853 y no fue hasta la última década del siglo XX cuando se expandió como área comercial, residencial y de entretenimiento. Comer una hamburguesa en Kua‘Aida, visitar el Toyota Show Room, el Outlet que hay de al lado divertirse en el centro de entretenimiento Sega Joypolis, subir a la noria Ferris Whell de 115 metros de altura y una de las mas altas del mundo o vistar la sede de la Fuji TV obra del arquitecto japonés Tange Kenzo, son parte de la multitud de cosas que se pueden hacer allí, pero lo que realmente a mi me impactó mas fue encontrarme cara a cara con la Estatua de la Libertad, si, no estoy de broma, en plena Bahía de Tokio nos encontramos con una réplica de la que hay en el río Sena en París y no de la New York, ya que los japoneses la hicieron para ensalzar las relaciones entre Francia y Japón. También merece la pena coger un barco y darse un paseo por la Bahía de Tokio disfrutando de la vista de la megápoli. Como dato interesante aquí se hayan las dos únicas playas de todo Tokio, aunque no se permite el baño es agradable pasear por allí. Nosotros como el día estaba nubladísimo no tuvimos ocasión de utilizarla, pero disfrutamos del paseo igualmente.

Ya por la tarde y por libre nos fuimos a patear Tokio. Lo primero que hicimos fu ir a la zona de Ginza, referencia del Tokio mas moderno y actual con sus amplias avenidas repletas de letreros luminosos y sus tiendas de alto standing, tales como Sony, Apple, Shiseido, Nissan, Ricoh, Itoya, etc. marcan un Tokio muy cosmopolita. Habitualmente Ginza es comparada con la Quinta Avenida de Nueva York, la zona más elitista y cara de la ciudad.

Y después de tanto glamour nos fuimos a otro de los barrios mas emblemáticos y pintorescos de Tokio: Akihabara o, como se le llama cariñosamente, Akiba,  barrio sinónimo de la electrónica y la tecnología y últimamente convertido en un icono de la cultura Manga y Anime. Al igual que Harajuku, Akihabara se convierte, sobre todo los fines de semana, en un curioso lugar donde ver «lo mejor de cada casa», los otakus, también llamados akiba-kei. Chuo dori es la calle más importante de Akihabara, las principales tiendas se encuentran entre la estación Akihabara, al sur, y la estación Suehirocho, al norte. Pero no podemos dejar de perdernos por las estrechas y antiguas callejuelas cercanas a ésta, donde descubres la verdadera esencia de Akihabara. Al caer la tarde, según vamos paseando nos encontramos a unas chicas disfrazadas de sirvienta que reparten publicidad de los Maid Cafes, bares especialmente enfocados al público masculino donde las camareras son chicas de aspecto juvenil e inocente vestidas con llamativos trajes de doncellas o sirvientas del siglo pasado, con sus enaguas y delantales a juego llenos de volantes y lazos, cofia (u orejitas de gato) y medias hasta las rodillas que primero captan los clientes en la calle y luego los acompañan al bar donde aparte de servir comida, refresco o lo que pidan, siempre sonrientes y sumisas, suelen ofrecer servicios adicionales como que una «sirvienta» os lea un cuento, juegue con vosotros a la consola, etc. Eso sí, está prohibido tocar a las chicas, pedirles el teléfono o el email o cualquier dato de carácter personal y naturalmente seguirlas o acosarlas. Mi curiosidad me hizo ir con una de estas chicas por las callejuelas hasta llegar a un portal mal iluminado, subir en un ascensor mal oliente hasta el 4 piso que era donde estaba el bar y ver la cutrez que era  y la gente que aquí acude. En fin, una frikada mas entre las muchas que podremos ver aquí. De los Maid Cafes pasamos a los Cat Cafe, lugares mucho mas agradables en los que puedes tomar café acariciando a los gatos. Nosotros nos acercamos al Neko Cafe MoCHA, un sitio realmente curioso donde la gente tras desinfectarte y descalzarse pasa a un salón lleno de gatos a los cuales no puedes coger, pero si acariciar y por supuesto fotografiar tomándote un café.

No me queda mas que despedirme hasta la semana que viene que nos iremos a Nikko, una de las maravillas de Japón.

 

Luna llena de octubre, la luna de la cosecha

Noche de luna llena, noche de lobos, noche de caza y como no podía ser de otra forma allí que fui. Difícil encuadre con la farola, era un reto introducirla en el encuadre y que no eclipsara la luna, pero había que intentar algo nuevo.

El jueves 5, tuvo lugar la luna llena de octubre 2017. Se trata de una luna llena especial, puesto que no recibe el nombre tradicional de su mes (la luna del cazador). En su lugar, recibe el nombre de «luna de la cosecha» por ser la luna más cercana al equinoccio de otoño. Es algo que no sucede muy a menudo… Este año, además, esta luna llena es la más cercana en el calendario al equinoccio de septiembre. Por ese motivo, la luna llena de este mes, y no la anterior, es la luna de la cosecha. Algo que no ocurre con mucha frecuencia.  De hecho, la última vez que la luna de la cosecha fue en octubre sucedió en 2009 (hace ocho años, la máxima distancia entre este tipo de fenómenos). La próxima volverá a suceder en 2020 y, después, habrá que esperar de nuevo hasta 2028 para que se repita.

 

3 días en Palencia por la pequeña de Don Tiófilo

Vista de Villaescusa de Las Torres y rio Pisuerga

Primer día:

Junto con el grupo enfoque XV partimos un martes dirección Palencia de mano de la pequeña de Don Tiofilo. ¿Qué quien es?, pues ni mas ni menos que nuestra compañera Pilar Abad, Pilarín, que orgullosa ella de su tierra nos quiso hacer el honor de enseñárnosla personalmente. Partimos de amanecida hacia la primera parada: El Canal de Castilla, esclusas 17, 18, 19 y 20. Obra de Ingeniería Hidráulica del siglo XVIII y Bien de Interés Cultural desde 1991, utilizada todavía hoy en día como canal de riego y como oferta turística, ya que en algunas esclusas todavía se puede hacer un viaje en barcaza por él. Nosotros visitamos la esclusa cuádruple (17, 18, 19 y 20) que además de ser espectacular es muy importante ya que en este punto se cruza con el Camino de Santiago (Camino Lebaniego Castellano) lugar de  peregrinación por excelencia y Red de Sitios Cluniacenses. Esta red está declarada por el Consejo de Europa como Itinerario Cultural Europeo

De allí nos acercamos a Frómista, pequeño pueblo perteneciente a la provincia de Palencia y la comarca de Tierra de Campos y famosa por tener el románico mas puro representado en la iglesia de San Martín declarada Monumento Nacional en 1894. Mandada construir por Doña Mayor de Castilla en torno al año 1066 y ampliada a lo largo de los siglos con diferentes estancias. Durante su restauración, recupera su estructura original. Ejemplo de arquitectura románica, la decoración está formada por impostas de taqueado jaqués, capiteles de iconografías (vegetales, animales e historiadas) y los canecillos, pequeñas figuras que decoran los aleros de los tejados. Del exterior cabe destacar la zona de la cabecera compuesta por 3 ábsides, uno central semicircular y dos laterales de menor volumen. En su interior nos encontramos una nave de 3 cuerpos longitudinales con paredes desnudas y en el ábside central una talla de San Martín del siglo XV, una de Santiago del siglo XVI y en el centro el Cristo Crucificado de finales del siglo XIII. Por lo demás destacar el ajedrezado que recorre toda la iglesia y los capiteles.

Merece la pena acercarse también a la iglesia de San Pedro, de estilo gótico, que se inicia en el siglo XV y se termina de construir en la época renancetista, cuenta en su interior de un retablo central renacentista dedicado a San Pedro y San Pablo, presidido por San Telmo, nacido en la villa y patrono de Frómista, del cual se venera una reliquia en uno de los arcos del muro de la iglesia. Además, en la nave lateral izquierda se ha encontrado un retablo gótico oculto detrás del neoclásico del Cristo Crucificado que es una verdadera maravilla. En su interior, en una de las capillas laterales se encuentra el Museo de Arte Sacro en él podemos admirar una colección de 29 tablas pictóricas de estilo Hispano-Flamenco datado en el S.XV.

Después de haber ¨repostado¨ en la Hostería de Los Palmeros con un buen desayuno y descansado en sus preciosos salones, nos vamos a la Villa Romana La Olmeda en Pedrosa de la Vega. Descubierta el 5 de julio de 1968 y donada por su propietario a la Diputación Provincial de Palencia. Se trata de una villa romana de fines del siglo I o principios del II, en época Flavia. Un espléndido edificio con 2 partes independientes pero unidas por un pasillo, una la que servía de vivienda y la otra la de los baños, pero lo mas impresionante de esto es la calidad de los mosaicos y como se han conservado, destacando «El Oecus«, sala principal de la vivienda y donde está el mas grande y mejor conservado de todos.

De allí nos fuimos a dar un pequeño paseo por Saldaña para disfrutar de sus calles, sus soportales y sus casas.

Y sin pérdida de tiempo llegamos a Las Tuerces declarado Lugar de Interés Cultural, configuran un peculiar enclave paisajístico, resultado de los activos procesos de disolución llevados a cabo por la erosión de origen kárstico en las rocas calizas del Cretácico Superior, que forman un auténtico laberinto en el que se alternan grandes bloques de formas caprichosas. Gigantescas setas pétreas, puentes y arcos naturales, cerrados callejones y umbrías covachuelas dan lugar a un encantador paisaje que invita al tranquilo paseo y a la contemplación. La ruta que cogimos sale desde Villaescusa de las Torres y tras una primera subida llegamos a los laberintos de rocas, ascendiendo llegamos a la famosa «Mesa«; la cima mas alta de Las Tuerces con 1071 m. Desde arriba tenemos una espectacular vista del valle del Pisuerga y el Cañón de la Horadada.

Y con esto nos acercamos a descancar en Aguilar de Campoo, pero eso ya lo dejaremos para otro día. Hasta el siguiente post!

Séptimo día: Parque Nacional de Hakone, Tokio (Tokyo)

Torii Santuario de Hakone clavado en el lago Ashi

Amaneció un día gris, como no podía ser de otra manera. Había dejado abandonada mi cámara en el tren bala con destino a Tokio, en el desayuno mi guía me dijo que todavía no sabían nada de ella pues el tren iba directo a cocheras y hasta que no limpiaran el vagón no sabrían nada. Así que con estas pocas noticias cogí mi antigua Olympus OMD-EM-10 y mi mejor sonrisa y nos fuimos rumbo al Parque Nacional de Hakone ó Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu, llamado así precisamente porque desde aquí se puede ver, sino hay niebla y tienes suerte, el Monte Fuji (富士山 Fuji-san) que con una altitud de 3.776, es la montaña más alta de Japón y también el principal símbolo del país. Llegamos al Lago Ashi (芦ノ湖, Ashinoko) que se formó alrededor de la caldera del Monte Hakone, después de que su volcán entrara en erupción hace 3.000 años (lago cráter). Desde aquí tomamos un barco para hacer un minicruzero por el lago disfrutando de toda su belleza. A sus orillas se encuentra el Santuario de Hakone (Hakone jinja), un santuario sintoísta fundado en el año 757, del cual es muy famosa la puerta (torii) plantada en el lago. Los alrededores de este lugar son espectaculares ya que está en el medio de un bosque y se dice que muchas fuerzas y poderes divinos, como la buena fortuna en el matrimonio y descendencia, se concentran en este área al estar rodeada de multitud de árboles sagrados.
También podemos observar algunos curiosos «barcos piratas«, que cruzan todo el lago de sur a norte, hasta Togendai, desde donde se puede tomar el teleférico para Owakudani, cuentan que estos barcos son una reminiscencia de una época de guerreros mitológicos, cuando el dragón de nueve cabezas que vivía en las profundidades de Ashinoko aterrorizaba a la población, hasta que un monje del Monte Komagatake lo convirtiera en una deidad protectora. Una vez terminado el crucero tomamos el teleférico de Komagatake que conecta la estación de Shira-bidiara, a 1662m de altura, con la estación de Senjojiki, a 2612m de altura y lleva desde las orillas del lago Ashi a la cima del Monte Komagatake, una vieja chimenea del volcán Hakone. Es el primer funicular de Japón, y la diferencia de altura es la mayor diferencia en todo Japón (950m). En la cumbre se encuentra un santuario sintoísta aislado y ubicado donde originalmente se encontraba el santuario Hakone-Jinja y desde aquí arriba, si tienes suerte y no hay niebla, pues se dice que el Monte Fuji es muy tímido y por eso no se muestra, se puede disfrutar de una bonita vista del lago Ashi y del Monte Fuji.

Tras una parada para comer nos dirigimos hacia Tokio (東京都 Tōkyō-to, lit) ‘capital del este’; y actual capital de Japón. Tokio se subdivide en 23 barrios y ocupa un tercio de la metrópoli, con una población cercana a los 13,23 millones de habitantes; este área es lo que se conoce internacionalmente como la ciudad de Tokio. En su área metropolitana viven más de 36 millones de habitantes, lo que la convierte en la segunda mayor aglomeración urbana del mundo, después de Cantón (China). Nosotros lo primero que visitamos fué la Torre de Tokio.

La Torre de Tokio o Tokyo Tower (東京タワー)  es una famosa torre de comunicaciones emplazada en el centro de Tokio, en el distrito de Minato cuyo diseño se basó en la conocida Torre Eiffel de París  (curiosamiente es 8,6 metros mas alta que ella) y uno de los 8 mejores miradores de la ciudad. De característico color rojo y blanco, la Torre de Tokio abrió sus puertas al público  en 1958 para cubrir las retransmisiones de la cadena pública NHK, aunque en 1961 se añadieron también antenas de radio. Sin embargo, con el cambio de emisión analógica a digital de 2011, la Torre de Tokio no podía cubrir completamente la zona de Kanto y se construyó una nueva torre, muchísimo mayor, que diera salida a las nuevas necesidades de emisión:  la (altísima) Tokyo SkyTree, nuevo icono de la ciudad de Tokio. El 11 de marzo de 2011, la antena analógica de la parte superior de la torre de Tokio se dobló a causa del fuerte terremoto que sufrió el este de Japón  y poco más de un año después la antena fue retirada (puesto que además ya no se utilizaba con el cambio de emisión a digital) y con ello la altura de la torre pasó de 333 metros de alto a 315 metros. Consta de tres miradores, nosotros accedimos al primer mirador que está situado a 145 metros de altura y  donde se contempla el espectacular paisaje urbano de la ciudad de Tokyo. Como dato curioso en uno de los miradores hay una ventana en el suelo,  suelo de cristal (Lookdown Window) desde donde se observa una curiosa vista.

De aquí nos fuimos al hotel y por fin recibí la noticia de que habían encontrado una cámara, así que muy amablemente mi guía Akiko nos acompañó a la oficina de objetos perdidos de la estación central de Tokio donde afortunadamente me entregaron mi cámara intacta (Olympus OMD-EM1-Mark II), tal y como yo la había dejado, así que tras darle efusivamente las gracias a Akiko y más feliz que un regalíz, como se suele decir, retomé la visita a Tokio nocturno, empezando por el barrio de Shibuya. Nada más salir de Shibuya station se puede encontrar la intersección más famosa en el mundo. Cuando los semáforos se ponen en rojo, la calle se llena de miles de personas que cruzan en todas direcciones, es una escena increíble. Mezclarse con la gente, ir de compras o sencillamente pasear por sus calles es una experiencia única. También aquí es donde se encuentra la estatua de Hachiko que representa a un perro cuya historia es ahora famosa en todo el mundo, especialmente después del lanzamiento de la película («Siempre a tu lado, Hachiko», 2009). Este se hizo famoso por su enorme lealtad a su dueño, el profesor Eisaburō Ueno. Para encontrarla sólo hay que seguir las indicaciones para la Hachiko exit de Shibuya station. Nosotros no tuvimos mucha suerte pues el área estaba en restauración, vallado y hasta arriba de gente que además de querer fotografiar la estatua utiliza este lugar como punto de encuentro, cosa que yo desaconsejo de todas a todas pues es imposible encontrarte aquí con toda la multitud que hay.

Y continuando con la visita nocturna nos fuimos a ver el Ayuntamiento de Tokio, más conocido como Tochō,  el edificio del Ayuntamiento y Gobierno Metropolitano de Tokyo. Fue el edificio más alto de la ciudad hasta el 2006. Actualmente está entre las 8 edificaciones más altas de Japón. Obra del arquitecto Kenzō Tange  es una visita obligatoria pues en la planta 45 de cada una de sus torres hay un mirador a 202 metros de altura, totalmente gratuito y accesible por un ascensor que llega directamente y que nos permite admirar Tokio en todo su belleza. La torre sur abre por el día y la norte por la noche. Nosotros debido al poco tiempo que vamos a estar en Tokio, para aprovehcar al máximo fuimos de noche y accedimos a la torre norte pero como está prohibido el trípode y hay cristal, las fotos no son muy allá, pero da una idea de las maravillosas vistas que desde allí tenemos. Como dato a tener en cuenta, el acceso por metro es posible pero es sumamente largo y lioso por la cantidad de túneles que hay que atravesar hasta llegar al Ayuntamiento. Si vais durante el día, desde la torre sur hay una buena panorámica de la zona de Odaiba que es la isla artificial situada en la bahía de Tokio y el Rainbow Bridge.

Y de aquí a dormir, que al día siguiente hay que madrugar para ver lo máximo posible de Tokio. Así que con esto me despido hasta la semana que viene.

 

 

Sexto día: Shirakawago, Nagoya, Hakone

Panorámica de Ogimachi desde el mirador de Shiroyama

Siguiendo por el interior de Japón, saliendo desde Takayama nos vamos a la región de Shirakawago, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, mas concretamente al pueblo de Ogimachi. Shirakawa-go es el nombre de una zona en el valle del río Shogawa, prefectura de Gifu y  es famosa por sus casas construidas al estilo gassho-zukuri típico de la región. Este estilo se reconoce por sus altos techos de paja con la forma de manos unidas en oración. Los interiores son de madera, tienen una chimenea en el centro y están hechos para resistir las fuertes nevadas del invierno. Las residencias familiares de Shirakawago se conservan en su estado original desde hace casi 250 años.  En las aldeas, las casas están separadas por campos de arroz que están conectadas por caminos un poco elevados. Empezamos la ruta desde el mirador de Shiroyama, al norte de la aldea y lugar donde se encontraba el castillo de Ogimachi. Desde allí se disfruta de una preciosa vista de la aldea y de sus casas.

 

Aparte de pasear tranquilamente por sus calles hay que visitar una de las casas tradicionales como por ejemplo la casa de la familia Wada (Wada-ke),  que es una de las familias más ricas de Ogimachi y una de las mejor preservadas. La residencia Wada-ke fue construida a mediados del periodo Edo y sigue desempeñando sus funciones como residencia. En el interior se muestran utensilios, objetos y documentos antiguos pertenecientes a la familia Wada y en la buhardilla encontramos los utensilios para la cría de gusanos de seda. La seda, junto a la pólvora (ensho), era la otra principal fuente de ingresos y su actividad comercial jugó un papel muy importante. Sin embargo, a partir del año 1960, debido al bajo precio de las importaciones y a la proliferación del uso de la fibra sintética, esta industria cayó en declive. La familia Wada cría 500 gusanos entre los meses de julio y agosto  y  refina la pólvora elaborada por otras familias. La pólvora se obtiene mediante el proceso de fermentación de la mezcla de hierba, excrementos de gusanos de seda y orina humana. La fabricación de pólvora durante el periodo Edo fue una actividad comercial que reportó mucho dinero.

De aquí nos vamos a Nagoya para coger el tren bala con destino a Odawara.
Nagoya
(名古屋市 Nagoya-shi)
es la cuarta ciudad más grande de Japón,  ciudad de grandes rascacielos, localizada en la costa del Pacífico en la región de Chūbu, en el centro de la isla de Honshū, es la capital de la prefectura de Aichi. La principal industria de Nagoya es el negocio de la automoción y aquí tiene su sede, entre otras, la marca de lujo Lexus perteneciente a Toyota, eso se ve reflejado en la cantidad de coches de marca Toyota que veremos por esta región. Aquí no nos paramos aunque tiene bastante para ver, así que si vais con tiempo recomiendo hacer una noche aquí y continuar de camino a Hokone al día siguiente.

Aquí quiero  hacer un inciso y contar una experiencia que espero sirva de reflexión. A estas alturas del viaje el cansancio empieza a pasar factura y cuando entré en el tren bala cambié mi rutina. No dejé mi mochila conmigo sino que la subí al guardamaletas. Al rato de estar sentada en el tren, el paisaje se fué haciendo monotomo y la cámara me empezó a pesar, así que decidí quitármela del cuello y como no tenía mi mochila, dejarla en la bolsa del asiento delantero. Una hora después llegamos a Odawara, cogí mi mochila y salí pitando del tren. Horror, el tren se marchó con mi cámara. Desesperada hablé con mi guía Akiko que me dijo que me calmara que cuando llegaramos a Tokio al día siguiente me la devolvían. Hablamos con los funcionararios correspondientes de la Japan Rail que tomaron nota y me aseguraron que no había ningún problema, que la cámara la podría recoger al día siguiente en Tokio. Podeís imaginar mi desesperación, no conseguía hacerles entender que no era una cámara de juguete, sino una profesional que costaba una pasta y que nadie iba a devolvérmela. Ante mi negatividad, Akiko me aseguró que ella iba a estar constantemente en contacto con la Japan Rail y que en cuanto supiera algo me lo comunicaría. Ni que decir que pasé una noche y un día que no deseo a nadie, a pesar de todos los esfuerzos por saber algo, no fué hasta el día siguiente por la tarde cuando por fín un funcionario se puso en contacto con mi guía para decirle que efectivamente se había encontrado una cámara en el tren y que fueramos a la oficina de objetos perdidos en Tokio para identificarla. Muy amablemente Akiko me acompañó y voilà, mi cámara me fué entregada tal y como yo la dejé, en una bolsa de plástico. No daba crédito a mis ojos, pero era real. Esta experiencia solo puede tener final feliz en Japón. No imagino ningún otro sitio que la gente sea tan honrada y tan empática como aquí. Su filosofía es que si no lo deseas para ti no lo desees para otro; no desean ningún mal ajeno pues no lo quieren para ellos y, por supuesto, no se quedan nada que no sea suyo, pues se ponen en tu lugar y piensan lo que te habrá costado comprártelo y la angustía que sientes al perderlo. En fin, conclusión: estaré eternamente agradecida al pueblo japonés por ser como son y a Akiko por ayudarme en este dificil trance, ah y aprendí una lección: no cambiar mi rutina y no abandonar nunca mi cámara.

Y, después, de perder mi cámara llegamos a Hakone (箱根), punto turístico muy importante, principalmente por sus baños termales naturales colectivos (onsen) y por la belleza de su paisaje, ya que se encuentra dentro del Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu. Nosotros nos alojamos en Hakone Yumoto situado en una zona boscosa a orillas del  río Hayakawa, problemente la mejor zona por la calidad y variedad de sus aguas. En esta zona se puede elegir entre alojarse en un hotel clásico con habitación japonesa o en un ryokan (旅館), que es un tipo de alojamiento tradicional japonés que originalmente se creó para hospedar visitantes de corta estancia. Entre otras comodidades, dispone de  habitaciones con piso de tatami, algunas de ellas incluso tienen una terraza con una pequeña bañera termal al aire libre y de baños termales colectivos (onsen).

 

Las anteriores fotos han sido cedidas en su mayoría por mi pareja, ya que no estaba en situación de hacer ninguna foto, mi mas sincero agradecimiento.

Y con esto me despido hasta la semana que viene, con cámara prestada hasta Tokio, que seguiré contando el Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu.