Publicado en Cuaderno de viaje

Séptimo día: Parque Nacional de Hakone, Tokio (Tokyo)

Amaneció un día gris, como no podía ser de otra manera. Había dejado abandonada mi cámara en el tren bala con destino a Tokio, en el desayuno mi guía me dijo que todavía no sabían nada de ella pues el tren iba directo a cocheras y hasta que no limpiaran el vagón no sabrían nada. Así que con estas pocas noticias cogí mi antigua Olympus OMD-EM-10 y mi mejor sonrisa y nos fuimos rumbo al Parque Nacional de Hakone ó Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu, llamado así precisamente porque desde aquí se puede ver, sino hay niebla y tienes suerte, el Monte Fuji (富士山 Fuji-san) que con una altitud de 3.776, es la montaña más alta de Japón y también el principal símbolo del país. Llegamos al Lago Ashi (芦ノ湖, Ashinoko) que se formó alrededor de la caldera del Monte Hakone, después de que su volcán entrara en erupción hace 3.000 años (lago cráter). Desde aquí tomamos un barco para hacer un minicruzero por el lago disfrutando de toda su belleza. A sus orillas se encuentra el Santuario de Hakone (Hakone jinja), un santuario sintoísta fundado en el año 757, del cual es muy famosa la puerta (torii) plantada en el lago. Los alrededores de este lugar son espectaculares ya que está en el medio de un bosque y se dice que muchas fuerzas y poderes divinos, como la buena fortuna en el matrimonio y descendencia, se concentran en este área al estar rodeada de multitud de árboles sagrados.
También podemos observar algunos curiosos “barcos piratas“, que cruzan todo el lago de sur a norte, hasta Togendai, desde donde se puede tomar el teleférico para Owakudani, cuentan que estos barcos son una reminiscencia de una época de guerreros mitológicos, cuando el dragón de nueve cabezas que vivía en las profundidades de Ashinoko aterrorizaba a la población, hasta que un monje del Monte Komagatake lo convirtiera en una deidad protectora. Una vez terminado el crucero tomamos el teleférico de Komagatake que conecta la estación de Shira-bidiara, a 1662m de altura, con la estación de Senjojiki, a 2612m de altura y lleva desde las orillas del lago Ashi a la cima del Monte Komagatake, una vieja chimenea del volcán Hakone. Es el primer funicular de Japón, y la diferencia de altura es la mayor diferencia en todo Japón (950m). En la cumbre se encuentra un santuario sintoísta aislado y ubicado donde originalmente se encontraba el santuario Hakone-Jinja y desde aquí arriba, si tienes suerte y no hay niebla, pues se dice que el Monte Fuji es muy tímido y por eso no se muestra, se puede disfrutar de una bonita vista del lago Ashi y del Monte Fuji.

Tras una parada para comer nos dirigimos hacia Tokio (東京都 Tōkyō-to, lit) ‘capital del este’; y actual capital de Japón. Tokio se subdivide en 23 barrios y ocupa un tercio de la metrópoli, con una población cercana a los 13,23 millones de habitantes; este área es lo que se conoce internacionalmente como la ciudad de Tokio. En su área metropolitana viven más de 36 millones de habitantes, lo que la convierte en la segunda mayor aglomeración urbana del mundo, después de Cantón (China). Nosotros lo primero que visitamos fué la Torre de Tokio.

La Torre de Tokio o Tokyo Tower (東京タワー)  es una famosa torre de comunicaciones emplazada en el centro de Tokio, en el distrito de Minato cuyo diseño se basó en la conocida Torre Eiffel de París  (curiosamiente es 8,6 metros mas alta que ella) y uno de los 8 mejores miradores de la ciudad. De característico color rojo y blanco, la Torre de Tokio abrió sus puertas al público  en 1958 para cubrir las retransmisiones de la cadena pública NHK, aunque en 1961 se añadieron también antenas de radio. Sin embargo, con el cambio de emisión analógica a digital de 2011, la Torre de Tokio no podía cubrir completamente la zona de Kanto y se construyó una nueva torre, muchísimo mayor, que diera salida a las nuevas necesidades de emisión:  la (altísima) Tokyo SkyTree, nuevo icono de la ciudad de Tokio. El 11 de marzo de 2011, la antena analógica de la parte superior de la torre de Tokio se dobló a causa del fuerte terremoto que sufrió el este de Japón  y poco más de un año después la antena fue retirada (puesto que además ya no se utilizaba con el cambio de emisión a digital) y con ello la altura de la torre pasó de 333 metros de alto a 315 metros. Consta de tres miradores, nosotros accedimos al primer mirador que está situado a 145 metros de altura y  donde se contempla el espectacular paisaje urbano de la ciudad de Tokyo. Como dato curioso en uno de los miradores hay una ventana en el suelo,  suelo de cristal (Lookdown Window) desde donde se observa una curiosa vista.

De aquí nos fuimos al hotel y por fin recibí la noticia de que habían encontrado una cámara, así que muy amablemente mi guía Akiko nos acompañó a la oficina de objetos perdidos de la estación central de Tokio donde afortunadamente me entregaron mi cámara intacta (Olympus OMD-EM1-Mark II), tal y como yo la había dejado, así que tras darle efusivamente las gracias a Akiko y más feliz que un regalíz, como se suele decir, retomé la visita a Tokio nocturno, empezando por el barrio de Shibuya. Nada más salir de Shibuya station se puede encontrar la intersección más famosa en el mundo. Cuando los semáforos se ponen en rojo, la calle se llena de miles de personas que cruzan en todas direcciones, es una escena increíble. Mezclarse con la gente, ir de compras o sencillamente pasear por sus calles es una experiencia única. También aquí es donde se encuentra la estatua de Hachiko que representa a un perro cuya historia es ahora famosa en todo el mundo, especialmente después del lanzamiento de la película (“Siempre a tu lado, Hachiko”, 2009). Este se hizo famoso por su enorme lealtad a su dueño, el profesor Eisaburō Ueno. Para encontrarla sólo hay que seguir las indicaciones para la Hachiko exit de Shibuya station. Nosotros no tuvimos mucha suerte pues el área estaba en restauración, vallado y hasta arriba de gente que además de querer fotografiar la estatua utiliza este lugar como punto de encuentro, cosa que yo desaconsejo de todas a todas pues es imposible encontrarte aquí con toda la multitud que hay.

Y continuando con la visita nocturna nos fuimos a ver el Ayuntamiento de Tokio, más conocido como Tochō,  el edificio del Ayuntamiento y Gobierno Metropolitano de Tokyo. Fue el edificio más alto de la ciudad hasta el 2006. Actualmente está entre las 8 edificaciones más altas de Japón. Obra del arquitecto Kenzō Tange  es una visita obligatoria pues en la planta 45 de cada una de sus torres hay un mirador a 202 metros de altura, totalmente gratuito y accesible por un ascensor que llega directamente y que nos permite admirar Tokio en todo su belleza. La torre sur abre por el día y la norte por la noche. Nosotros debido al poco tiempo que vamos a estar en Tokio, para aprovehcar al máximo fuimos de noche y accedimos a la torre norte pero como está prohibido el trípode y hay cristal, las fotos no son muy allá, pero da una idea de las maravillosas vistas que desde allí tenemos. Como dato a tener en cuenta, el acceso por metro es posible pero es sumamente largo y lioso por la cantidad de túneles que hay que atravesar hasta llegar al Ayuntamiento. Si vais durante el día, desde la torre sur hay una buena panorámica de la zona de Odaiba que es la isla artificial situada en la bahía de Tokio y el Rainbow Bridge.

Y de aquí a dormir, que al día siguiente hay que madrugar para ver lo máximo posible de Tokio. Así que con esto me despido hasta la semana que viene.

 

 

Autor:

Fotógrafo profesional

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