La Palma, algo mas que el Volcán Cumbre Vieja

El dragón

Todo empezó con un ¿por qué no nos vamos a ver el Volcán Cumbre Vieja?. La idea quedó ahí, era «peligroso» nos decían, la idea seguía rondando la cabeza y de repente todo se precipitó. ¿Nos vamos? ¡Nos vamos! y empezaron los problemas, días antes de salir el volcán empezó a apagarse y a expulsar gases y ceniza. Cambió la dirección del viento y el aeropuerto cerrado. Eso no nos iba a detener. Vuelta a empezar, cambiamos el viaje, iríamos a Tenerife y de allí Ferry a La Palma. Dicho y hecho, en 2 horas estaba todo planeado y salíamos al día siguiente.

Lo primero que nos impactó fue que desde el avión, llegando a Tenerife, se pudiera ver el humo del volcán.

Lo siguiente fue nada mas llegar al puerto de La Palma la ceniza que caía constantemente. Esta no era tal y como pensábamos, era arenilla que caía y se metía por todas partes, el pelo, los ojos… Pero no nos dimos cuenta de la inmensidad hasta el día siguiente al levantarnos y salir a desayunar cuando vimos el alcance de tanta ceniza. Todo lo cubría un manto negro, era desolador.

Y lo mas impresionante es que casi desde cualquier parte de la Isla de la Palma se podía ver el humo del volcán. Empezamos nuestra toma de contacto con la isla recorriendo alguno de los miradores que nos habían recomendado y aprovechando para ver las bellezas de la misma, que para algo la llaman la Isla Bonita. Así que tomamos rumbo al Roque de los Muchachos, uno de los miradores mas espectaculares, desde el que no solo se veía el volcán sino casi toda la isla.
El primer mirador en que paramos fue el Mirador de los Andenes. Un sitio espectacular situado a pocos km del del Roque de los Muchachos, en la cara norte de la Caldera del Taburiente y desde donde disfrutamos de unas maravillosas vistas del cauce del Barranco de las Angustias, de la Reserva Natural Integral del Pinar de Garafía y por supuesto la primera vista del Volcán Cumbre Vieja.

Continuando nuestro camino hacia el Roque de los Muchachos, el punto mas alto de la isla con 2420 m, nos encontramos el Observatorio Astrofísico del Roque de Los Muchachos (ORM), uno de los complejos de telescopios más completos del mundo, además de una de las mejores vistas sobre el Parque Nacional de la Caldera del Taburiente.

Continuamos camino del primer mirador en el que nos habían dicho podríamos ver el Volcán Cumbre Vieja, el Mirador del Time. Este se encuentra en el municipio de Tijarafe a 594 metros sobre el nivel del mar y con inmejorables vistas del valle de Aridane. Desde este mirador, como ya he dicho se puede observar en primer plano el pueblo de Los Llanos de Aridane y Tazacorte y al fondo una panorámica del Volcán Cumbre Vieja y todo el camino de lava (colada) hasta el mar. Una vista que nos dejó realmente impresionados ya que fue nuestro primer encuentro con el volcán.

La noche no prometía mucho, según nos contaron unos técnicos de la televisión Canaria que estaban en el Mirador del Time, pero como nos cogía de camino, nos acercamos hasta el Mirador de Tajuya a ver si teníamos alguna imagen un poco mas nítida, pues al soltar casi todo ceniza y humo, poco se podía ver y que cual sería mi sorpresa cuando nada mas montar el trípode vi un rayo saliendo del volcán, sin casi tiempo de enfocar disparé y premio, una foto de muy mala calidad, pero con el rayo. Esto es un hecho muy peculiar, ya que dada las características de este volcán, no estaba previsto que tuviera actividad eléctrica, pero según mencionan en «El Mundo»: «Del volcán no sólo emanan materiales sulfurosos, también expulsa gases como el vapor de agua, así que dentro del penacho hay tanto piroclastos como agua, dice Viñas. El proceso físico que está detrás es el mismo que ocurre en el interior de las nubes de tormenta cuando se carga de electricidad, lo único que cambia son los materiales que chocan: La fricción entre los granizos y las gotas de agua enfriada ionizan el aire. La separación de cargas -positivas y negativas- dentro de la nube causa una diferencia de potencial que acaba provocando la descarga eléctrica». Y aunque la noche, fotográficamente hablando no dio para mucho, si que conseguí la foto.

Tengo que hacer un inciso para comentar que las mañanas las dedicábamos a viajar y hacer turismo por toda la Isla de la Palma y que al atardecer era cuando nos acercábamos a los miradores para apreciar la belleza del volcán. Este segundo-tercer día, no prometía mucho. Empezó la mañana con agua y viento. La idea era ir recorriendo la zona oeste de la Isla hasta el Bosque de los Tilos, uno de los bosques de laurisilva más importantes del archipiélago canario y hacer alguna ruta para al final terminar en la Cascada de los Tilos, pero lo dicho, el tiempo era tan sumamente malo que al final nos conformamos con ir solo desde el Centro de visitantes a la cascada. Es una ruta muy sencilla y corta pero que ofrece un paisaje realmente espectacular.

La Isla de la Palma no solo vive del turismo, el mayor peso de su economía recae en la agricultura, especialmente en el plátano y por eso nos acercamos a una de las plantaciones para ver cómo les estaba afectando. Dichas plantaciones se hacen sobre terrazas fabricadas artificialmente y producen unos 145 millones de kilos de plátanos al año, más de la mitad, 80 millones, en la zona oeste de la isla, donde se encuentra el volcán, y mas exactamente, en el Valle de Aridane, 15.000 personas viven directamente o indirectamente del plátano. En aportación económica suponen más de 100 millones de euros anuales. Asprocan, señala que los daños tanto de la lava como la ceniza (por el rayado que esta produce sobre la piel de la fruta, que la convierte en “no comercial), así como por el corte del suministro de agua, pueden llegar a afectar a unas 500 hectáreas de plataneras. Así que aquí os dejo también mi pequeño homenaje a esas plantaciones. Y no olvidaros que un plátano al día es energía.

Al atardecer dejó por fin de llover algo y nos acercamos hasta el Mirador de Tajuya pues habíamos oído que el volcán había vuelto a rugir y había abierto otra boca. Justo antes de llegar empezamos a ver la magnitud de lo que estaba pasando. El volcán ya no echaba humo, estaba en todo su esplendor derramando cientos y cientos de litros de lava. Era el espectáculo mas maravilloso y horrible que podíamos imaginar, tan hipnótico que no había forma de quitar la vista del mismo.

Un día antes en el Mirador del Roque de los Muchachos mantuvimos una conversación con una pareja que nos dijo que se había estado toda la noche observando el volcán que era hipnótico, pues certifico que así fue.

Podría subir cientos de fotografías mas, pero creo que como elemento gráfico del poder destructor del volcán, a la vez que de su belleza, es suficiente.

No quiero acabar sin un toque de esperanza. La Isla de la Palma es una isla volcánica. Con una edad geológica estimada en 2 millones de años, es una de las más jóvenes del archipiélago. Surgió de un volcán submarino situado a 4000 metros bajo el nivel del mar. El Volcán Cumbre Vieja no ha sido el único que ha entrado en erupción. Están los de Tajuya, Tacande, San Martín, El Charco y Fuencaliente, cuyas erupciones se remontan entre el siglo XVI y el XVII y mas recientemente los de San Antonio, San Juan y el Teneguía, este último sufrió una erupción en 1971 que duro solo del 26 de octubre al 18 de noviembre y como está en el sur de la isla los daños materiales fueron muy pocos, algunos cultivos de vid de la zona, destruyó una playa, alguna vía de comunicación y alguna vivienda. Como la lava se vertió prácticamente en su totalidad al mar, hizo crecer la superficie de la isla en unos dos millones de metros cuadrados y creo una nueva playa. Este espacio de tierra nueva fue declarado Monumento Natural por la Ley de Espacios Naturales de Canarias, y es uno de los grandes atractivos de la isla.

Y ya el último día, antes de coger el Ferry y volver a Tenerife, dimos una vuelta por la capital de la Isla, Santa Cruz de la Palma, situada en el extremo occidental de la Isla, es la capital de la Palma y es uno de los núcleos urbanos mas bellos de las Islas Canarias. En 1975 fue declarada conjunto-histórico-artístico. Perderse en sus calles con sus bonitas casas de colores o dar un paseo por su playa de arena negra o disfrutar del paseo marítimo y de sus balcones bellamente adornados de flores, es una de las cosas que no nos podíamos perder.

Se me quedan muchas cosas en el tintero, vivencias, emociones, que solo los que hemos estado allí y lo hemos vivido podríamos comprender. Como dicen las imágenes valen mas que las palabras.

Solo me queda agradecerles a mis compañeros de fotografía, ya mas que amigos, que insistieran en el viaje pues es una de las experiencias mas bonitas que he tenido la oportunidad de vivir y que hayan hecho tan fácil la convivencia.

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