Publicado en Cuaderno de viaje

Baiona y sus alrededores

Tenía unos días de vacaciones y decidí aprovecharlos para recorrer un poco el norte, así que tomando como base Baiona me dispuse a conocer esta bella localidad

Baiona, está situada al sur de las Rías Baixas, protegida de mar abierto por una preciosa bahía. Su casco antiguo, fue declarado “Conjunto de Interés Histórico Artístico” por la Xunta de Galicia. En el puerto podemos ver una réplica de la Carabela Pinta pues fue el lugar al que llegó la carabela con la nueva del descubrimiento de América. En la península de Monte Boi se encuentra la Fortaleza de Monterreal, que es un recinto amurallado con mas de 2000 años donde habitaron celtas, fenicios y romanos y donde se asentó la Villa de Baiona. Actualmente dentro de la fortaleza se encuentra el Palacio del Conde de Gondomar, ahora reconvertido en Parador Nacional, sitio donde recomiendo alojarse (si se puede), pues además de que las vistas desde las habitaciones son impresionantes, su restaurante hace las delicias de cualquier paladar. La muralla con una extensión de unos 3km. mantiene las tres torres desde las que se vigilaba la fortaleza. A la entrada está la Torre del Reloj (que escondía una campana que servía para dar la alarma en caso de ataque enemigo); al este la Torre de la Tenaza, cuyo cometido era defender el puerto mediante unas baterías de tiro y, en la parte más oriental de la fortaleza, sobre la bahía, está la Torre del Príncipe, quizá la más antigua, que actuaba como faro para los navíos. La fortaleza se puede visitarse cualquier día del año y es muy recomendable dar un paseo por sus murallas y presenciar las magníficas puestas de sol sobre la ría y sobre las islas Cíes.

Empezamos la visita a la Villa de Baiona acercándonos a ver el Puente de A Ramallosa que cruza el río Miñor y divide los términos municipales de Baiona y Nigrán. De estilo medieval, tiene 10 ojos de medio punto y ojivales. En la mitad del puente se conserva un crucero, que tiene a sus pies una imagen de San Telmo, patrón de los navegantes y que según cuenta la leyenda lo mandó construir, aunque, en realidad fue el Obispo de Tui quien lo mandó construir en el S. XIII. El rio Miñor desemboca aquí en un estuario que se convierte en marisma, espacio natural de singular belleza y lugar de descanso de diferentes aves. Allí mismo nos encontramos con una de las mas extensas playas de la Villa de Baiona: Playa América, de arena blanca y aguas transparentes.

De aquí volvimos a Baiona para dar un paseo por el casco antiguo, subir al monte Sansón a contemplar la ciudad desde lo alto y ver la Virgen de la Roca.  Obra inaugurada en 1930, tiene 15 metros de altura y representa a la Virgen sosteniendo en su mano derecha una barca-mirador al que se accede por una escalera interior de caracol realizada en piedra. Fue erigida por suscripción popular para ser guía de navegantes al puerto de Baiona y testimonio de la arribada de la Carabela Pinta. Las vistas son impresionantes.

Por la tarde, nos acercamos por Faro Silleiro y Oia hasta La Guardia (A Guarda) para ver la puesta de sol desde el Monte de Santa Trega y la desembocadura del Miño.
Faro Silleiro se encuentra en el Cabo del mismo nombre y se sitúa en lo alto de la montaña a 85 metros sobre el nivel del mar y a unos 250 de la orilla de la punta de A Negra y, próximo a él, pueden verse las ruinas de una batería de tiro de la armada, con sus cañones taponados.

De aquí nos dirigimos por la carretera de la playa, disfrutando todo el rato del mar hasta el Monasterio de Oia. Este monasterio es el único de la orden del Císter que existe en el Atlántico. Data del siglo XII, sigue en funcionamiento y se puede visitar. Desgraciadamente, el apretado calendario que llevaba no me permitió hacerlo. Pero lo recomiendo.

Y sin mas paradas llegamos a A Guarda, enclave privilegiado, en el límite político con la frontera de Portugal y en el oeste la frontera natural del océano. Entramos dando un vistazo al Castelo de Santa Cruz que forma parte de las fortalezas y sistemas defensivos que se construyeron en el tramo final del río Miño durante la Guerra de Independencia en el s. XVII entre España y Portugal. Del Castelo solo queda la muralla y un centro de interpretación que es visitable.

Sin perder mas tiempo nos dirigimos hacia el Monte de Santa Tecla (Monte de Santa Trega) desde donde se puede observar la mejor panorámica de la desembocadura de Rio Miño con su frontera con Portugal. En él se encuentra El castro de Santa Tecla, el mas importante y completo de toda Galicia. Lo componen viviendas circulares con patio, agrupadas en núcleos de ocho casas. Aunque predominan las construcciones circulares, también las hay ovales y cuadradas de influencia romana. Vivió su mejor momento entre los siglos I a.C. y I y fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1931 y también tiene la consideración de Bien de Interés Cultural.

Y con esto solo nos queda volver a Baiona y disfrutar de un merecido descanso.

Nos vemos en breve, continuado camino hacia Cambados.

Autor:

Fotógrafo especializado en fotografía de naturaleza, paisajes, macro, astrofotografía y fotografía nocturna

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