Publicado en Cuaderno de viaje

Nacimiento del rio Cuervo. Un paseo por la Serranía de Cuenca

Muy cerca de la localidad de Vega del Codorno,  en la provincia de Cuenca, se encuentra  el que posiblemente sea  uno de los parajes naturales más bonitos que haya visto, el Monumento Natural del Nacimiento del rio Cuervo. El rio Cuervo nace en la falda occidental de la Muela de San Felipe, a unos 1490 metros de altitud y fue declarado Monumento Natural en 1999 ocupando una superficie de 1709 hectáreas.

El entorno está muy cuidado; se llega directamente a un parking y desde allí por unas pasarelas de madera como a 400 metros a la base de la espectacular cascada de agua. Esta cae de la montaña formando surcos y creando un torrente de agua bordeada de musgo, que según en que estación del año vayamos nos dará un espectáculo diferente. Yo he ido 2 veces, la primera en otoño y la segunda en invierno y no sabría decir cual me ha gustado más, si el otoño con sus colores ocres o el invierno todo lleno de nieve y las chorreras de la cascada congeladas, lo único que me ha faltado es verla en primavera en todo su esplendor, cosa que si no pasa nada haré esta próxima primavera.

Una vez llegamos a la base de la cascada y si el tiempo lo permite, lo suyo es hacer la ruta circular (unos 4km) que sale desde las escaleras que hay a un lado y llega hasta la cueva del nacimiento. El paisaje es muy bonito y merece la pena dedicarle un par de horas que es lo que se tarda en hacer todo el recorrido. Al final llegamos de nuevo al parking pasando por un bonito puente de madera.

Si queréis mas información podéis acercaros a Vega del Codorno, a la “Casa de la Herrería” que es el Centro de Interpretación del Nacimiento del Río Cuervo. Este abre todos los fines de semana de marzo a noviembre.

A estas horas nos merecemosos un alto en el camino y tomar un picoteo o comer en cualquiera de los merenderos que hay en la entrada del parking, nosotros paramos en el “Mesón Sierra Alta“, bastante lleno y con falta de personal, pero con muy buena intención, incluso se disculparon e intentaron servirnos lo mejor posible, imagino que los demás estarían igual, por lo que recomiendo reservar.

Con  la tripa llena y de vuelta a Madrid hay 3 paradas que recomiendo; la primera para fotografiar Huélamo desde la carretera. Este bonito pueblo ubicado a unos 1450m, se extiende sobre la falda de un escarpado cerro con unas maravillosas vistas al valle del Júcar. En época musulmana, Huélamo fue una de las fortalezas principales de Cuenca, junto a Uclés y Huete. Esto era debido a su localización, de gran valor estratégico, pues servía de defensa sobre “El Barranco del Judío”, en el camino de Albarracín, un paso de gran valor militar.

Panorámica de Huélamo
Panorámica de Huélamo

La siguiente parada es el Embalse de la Toba, formado por el río Júcar junto a otros afluentes, como el Valdemeca, y pequeños arroyos. Posee una presa de gravedad creada en 1925 que regula el caudal desviándolo a la Laguna de Uña. Junto a la presa se encuentran las casas de la central hidroeléctrica que existen en el embalse. Como ya he dicho, estuve en dos épocas y hora del día diferentes, así que os dejo las dos tomas desde el mirador. Por cierto, en verano está permitido el baño por lo que también es una buena época para acercarse.

Y por último, cerca de Cuenca nos encontramos con otro mirador de nombre bastante peculiar, El Ventano del Diablo. Se trata de un mirador desde donde se puede observar el Valle de Villaba por un lado, de frente, la central hidroeléctrica del Salto de Villaba, con los edificios del personal y al pie y a nuestra derecha  los bosques y montañas de la Serranía Cuenca con el rio Júcar al fondo.
Dejamos el coche en el parking y andando unos pocos metros nos encontramos en una especie de cavidad abovedada que parece un cráneo abierto, con dos grandes aberturas que son los ventanales y 200 metros más abajo, el río Júcar haciendo eses,  encajonado entre los conocidos Cortados del Júcar,  con sus bellísimas aguas de color verde y azul.
Para terminar os contaré a que debe su nombre. Según cuenta la leyenda el nombre del Ventano del Diablo se debe a que el demonio lo utilizaba para organizar macabras sesiones de brujería y en ellas dicen que no tenía reparos en arrojar al vacío a todos aquellos que osaban asomarse por los grandes ventanales naturales que tiene la roca.

Con esto llegaríamos a Cuenca, pero ésta merece mención especial, así que la dejo para mi próximo post. ¡Hasta pronto!

 

Autor:

Fotógrafo profesional

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