Publicado en Cuaderno de viaje

Cabo de Gata-Costa de Almería

No hace falta salir de España para encontrar lugares idílicos y recargarse. Mi último viaje antes del confinamiento por COVID-19 me llevó junto con el grupo Enfoque XV a descubrir una parte de la costa de Almería, el Cabo de Gata. Estupendo viaje en el que en 3 días recorrimos este pequeño rincón de España.
A pesar de ser uno de los puntos mas alejados de la península,  en unas 5 horas y media te plantas en San Miguel y desde allí inicias el recorrido por el Cabo de Gata hasta Mojácar.

Cabo de Gata es el primer Parque marítimo-terrestre de Almería. De origen volcánico es el de mayor espacio en superficie y relevancia ecológica del todo el Mar Mediterráneo. Contiene una de las franjas costeras de mayor belleza y riqueza ecológica. Está demarcado entre los municipios de Carboneras y Níjar.

Como ya he dicho, empezamos nuestro recorrido en San Miguel de Cabo de Gata, un pequeño pueblo pesquero de alrededor de 1000 habitantes que tradicionalmente han vivido de la pesca. Desde allí nos acercamos a la playa del Cabo de Gata, con una longitud de 7km  y que empieza en el Torreón de San Miguel, construido en 1756 por orden de Fernando VI para proteger el poblado de La Almadraba de Monteleva y sus salinas.  Desde aquí nos acercamos hasta la Almadraba de Monteleva, pequeño poblado pesquero y salinero que cuenta con la Ermita de San Miguel y ya al final de la carretera, bordeando la playa llegamos al Faro de Cabo de Gata y al mirador de Las Sirenas. El Faro de Cabo de Gata y el mirador están construidos en el morrón, el punto geográfico exacto donde se emplaza el cabo.

Nuestro siguiente destino es la playa de Los Escullos, donde se encuentra la duna fosilizada más grande del Parque Natural. La formación de este fósil de arena oolítico es curiosa, se formó en la era cuaternaria hace más de 100 mil años cuando el mar Mediterráneo cubría toda la zona del Parque Natural. Luego la erosión del viento, la lluvia y el oleaje del mar han hecho el resto, esculpiendo estas caprichosas formas junto al mar. Aquí se encuentra el Castillo de San Felipe construido en el siglo XVIII por orden de Carlos III,  como parte de la batería defensiva diseminada por toda la costa.

Acercándonos a la hora de comer tomamos rumbo a la Isleta del Moro, que es un pequeño pueblecito pesquero que recibe su nombre de una pequeña isleta situada a pocos metros de la playa. Con sus pequeñas casas blancas y sus calas de agua cristalina, es un remanso de paz. Desde lo alto del pueblo se alza un mirador desde el que se divisa Los Escullos y los dos Frailes.

Ya atardeciendo dejamos la Isleta del Moro y atravesando el Valle del Rodalquilar, llegamos al Playazo de Rodalquilar, espectacular playa de fina arena y que es la única salida al mar de este espectacular valle. De camino se pueden visitar las Minas de Oro de Rodalquilar que son un complejo minero abandonado y en ruinas. Nosotros, debido a la falta de tiempo, fuimos directos al mirador de la Amatista para poder disfrutar de la belleza del Valle de Rodalquilar,  para inmediatamente acercarnos hasta el Playazo de Rodalquilar para ver el atardecer y la salida de la luna sobre el mar, además de aprovechar para hacer alguna nocturna en el Castillo de San Ramón construido en 1764, que es otra de las 9 fortalezas-batería defensivas que ordenó construir Carlos III desde Almería hasta Málaga y que en este caso vigilaba el litoral comprendido entre el Cerrico Romero y la Cala de San Pedro. Actualmente está habitado y pertenece a un particular que dicen pagó 1500 pesetas por él.

 

De nuevo por la mañana tomamos rumbo a uno de los “Pueblos Mas Bonitos de España”: la Villa de Níjar. El Municipio de Níjar es uno de los mas grandes de España y se extiende desde la Sierra Alhamilla hasta el Cabo de Gata. El pueblo está situado al pie de la sierra y a 300 metros sobre el nivel del mar, es una preciosidad con sus calles laberínticas y estrechas, con blancas casas de planta de cubo, bellamente adornadas de coloridas macetas y la Iglesia de la Anunciación del siglo XVI de estilo mudéjar. También es conocido por su artesanía en la que la cerámica y las jarapas tienen total protagonismo. Una visita al barrio alfarero es totalmente recomendable. En lo alto del pueblo se encuentra la Atalaya, una torre vigía del siglo XIII desde la que se contempla todo el pueblo y los campos de plástico de los cultivos de Almería.

Seguimos recorriendo el Cabo de Gata y nuestra siguiente parada fue en la Torre Vigía de Mesa Roldán, construida en el siglo XVIII para controlar las posibles invasiones marítimas entre la Punta de los Muertos y la Punta de la Media Naranja. Allí también podemos ver el Faro de Mesa Roldán que durante muchos años fue el mas alto de toda España. Por cierto, Mesa Roldán es la meseta volcánica que se ve desde allí y que está coronada por un arrecife coralino cuajado de fósiles, que se encuentra a unos 220m sobre el nivel del mar, por lo que las vistas desde aquí son impresionantes.

Un paseo hacia el mirador de la Playa de los Muertos, una de las mas bellas de Almería con aguas cristalinas que la convierten en una de las mejores playas de España.

Después continuamos hacia Carboneras pueblo donde dimos un precioso paseo en barco desde el puerto, bordeando toda la costa hasta Agua Amarga y la Isla de San Andrés. Por el camino disfrutamos de las vistas de la Playa de los Muertos, el acantilado de Mesa Roldán, la Punta de la Media Naranja y el Antiguo Cargadero de Mineral ya cerca de Agua Amarga. La isla de San Andrés  es considerada Monumento Natural, de origen volcánico, tiene un gran valor natural por la riqueza de los fondos marinos y además sirve de refugio de aves marinas.

Tengo que aclarar que a Carboneras llegamos el 12 de marzo, justo en el inicio de lo que poco después se convirtió en la pandemia del COVID-19. Nadie podía imaginar que lo que parecía una simple gripe se fuera a convertir en una pandemia que se ha llevado a cientos de miles de personas en todo el mundo. Digo esto porque no entendíamos cómo estaba todo cerrado, tanto en Carboneras como en Mojácar que era nuestro último destino antes de volver para Madrid. El ambiente que respiramos allí era premonitorio de lo que nos íbamos a encontrar en Madrid. Mojácar, uno de los “Pueblos Mas Bonitos de España“, era un pueblo fantasma. Nadie en las calles. Sus múltiples tiendas de artesanía y souvenirs, sus bares, terrazas, etc. todo estaba cerrado.
Mojácar se alza majestuoso y altivo en la Sierra Cabrera. Una amalgama de casas blancas que parecen colgadas en la montaña. En el interior sus estrechas calles adornadas de flores resaltan en el blanco de sus casas y el azul del cielo. Cada rincón nos traslada a su pasado árabe y nos embruja con su aroma. En fin, os voy a dejar las fotografías que hablan por si mismas.

Nos hubiera gustado pasear mas y poder descubrir mas bellos rincones, pero se nos acercó un sanitario y nos comunicó que era muy posible que entráramos en estado de alarma y que era muy peligroso que anduviéramos por las calles. Ya no por nosotros sino porque lleváramos un posible contagio. Así que cogimos nuestras maletas y volvimos a Madrid. Prometemos volver. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero de esta bella región de Andalucía, la Costa de Almería, el Cabo de Gata.

Autor:

Fotógrafo especializado en fotografía de naturaleza, paisajes, macro, astrofotografía y fotografía nocturna

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