Descubre Madrid: Paseos y Fotografías en Enero

Reflejos

¿Qué se puede hacer una tarde de enero en Madrid después de una semana de lluvias?
Claramente salir a buscar reflejos en los charcos. Recorrido corto y sencillo entrando por el Templo de Debod,  regalo de Egipto a España en 1968 en compensación por la ayuda española tras el llamamiento internacional realizado por la UNESCO para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro de desaparición debido a la construcción de la presa de Asuán

Continuamos hacia la Calle Segovia para subir por la Cuesta de los Ciegos, que asciende desde la calle de Segovia hasta la plazuela de la Morería. El curioso nombre tiene 2 explicaciones, una más real que dice que durante el siglo XVIII, vivían unos ciegos que eran músicos, tenían unas casitas humildes y la gente los conocía porque pedían limosna y la otra un poco más fantasiosa se remonta al siglo XIII y habla de unos ciegos que solían mendigar al pie de la cuesta, por donde pasaba san Francisco de Asís. Un día que el santo venía con una cántara de aceite, que había cambiado por un cesto de peces, se acercó a ellos y dice la leyenda que les ungió con el aceite sobre los ojos y los ciegos recobraron la vista. De hecho, la placa que da nombre a la calle es una representación de esta leyenda.

Al pie de la cuesta, hay una plazuela en la que se conserva el caño de vecindad o pilón (fuente) del periodo republicano, instalado en 1932. Esta fuente ha conservado hasta hoy, grabado en piedra, el escudo de la Segunda República y desde ahí en zig-zag se sube por una escalinata de granito con 254 escalones. Una vez llegamos arriba podemos disfrutar de una de las más bellas imágenes de la Catedral de la Almudena.

Y también, justo ahí nos encontramos con una escultura de «La Violetera«, obra de Santiago de Santiago, se inauguró en 1991 y se colocó en la confluencia de la calle Alcalá con Gran Vía, junto al edificio Metrópolis, pero a finales de los 90 y principios de los 2000, el Ayuntamiento de Madrid acometió cambios en la circulación de esa zona y fue trasladada a los Jardines de las Vistillas y como dato curioso se suele creer que la estatua es un homenaje directo a Sara Montiel pero no es así, es un homenaje al personaje y no a la actriz.

Y ya sin más distracciones nos acercamos a la Catedral de la Almudena, frente al Palacio Real. Su mezcla de neoclásico, neogótico y neorrománico no es un capricho moderno, sino el reflejo de una construcción larga y compleja, pero no voy a hablar de su construcción sino de su cara más fotogénica que suele ser al atardecer y en la noche. La iluminación cálida realza la piedra clara y ordena el conjunto, mientras el cielo oscuro limpia el encuadre de distracciones y si ha llovido hay que buscar el charco para conseguir ese reflejo que le queda de lujo. Y si te quedas con ganas de más subes al Mirador de la Catedral y te traes otra bonita instantánea tanto en el atardecer como en la nocturna.

Y hasta aquí el paseo de una tarde por Madrid y si quieres saber cómo se hicieron y cómo se revelaron las fotografías que ves aquí, apúntate a mis talleres presenciales y online de revelado que encontrarás en:

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