Publicado en Cuaderno de viaje

San Martín de Trevejo, Trevejo

San Martín de Trevejo desde 2019 forma parte de la Asociación de los Pueblos mas bonitos de España, nombrado Bien de Interés cultural con la categoría de Conjunto Histórico, galardón recibido por la buena conservación de su arquitectura y no es para menos. Situado en la Sierra de Gata, entre Las Hurdes y la frontera portuguesa a los pies del monte Jálama. El nombre le viene de San Martín, un santo que vivió en el siglo IV que es cuando se cree que se fundó, aunque por el nombre que se le conocía es San Martín de los Vinos y a partir del año 1230 aproximadamente se le llamó San Martín de Trevejo. Fue antigua capital de Corregimiento de Jálama y sede del Comendador de la  Orden de San Juan de Jerusalén.

De la mano de Begoña, cuyas raices son mañegas, recorrimos su preciosas calles disfrutando de la arquitectura tradicional que se basa en viviendas con fachadas de piedra en la parte inferior y una o dos alturas. En la planta baja antaño se guardaba el ganado y hoy se dedica a despensa o almacén de la vivienda, las otras plantas, sobre un entramado de madera, se dedicaban a la vivienda.
Algo muy característico de San Martín de Trevejo son los tozones. Esto es, las vigas de madera que sobresalen de las fachadas hacia la calle, cuyos bordes son labrados con rostros humanos y que se cree datan de la Edad Media. Otras fachadas que podemos disfrutar son de piedra entrelazada hábilmente con madera siguiendo diferentes simetrías. Además, encontraremos casas señoriales con su escudo de armas. Como curiosidad en el casco antiguo por algunas de las calles corre un riachuelo, excavado en la calle, de aguas cristalinas proveniente del Jálama que fluye todo el año y es aprovechado a la salida del municipio para el regadío. La Plaza Mayor está porticada y en ella encontramos el Ayuntamiento, la Torre Campanario que posee el escudo imperial de Carlos V , la Casa del Comendador de la Orden de San Juan de Jerusalén  y un pilón que data del 1888. Una de su joyas, la Iglesia de San Martín de Tours conserva tres tablas de Morales, del siglo XVII. A las afueras del pueblo podemos ver el convento de San Miguel (siglo XV), hoy convertido en una bonita hospedería en la cual tuvimos el placer de dormir. Un gran trato y amabilidad por parte de todo el personal con un desayuno de muy buena calidad. (los embutidos y quesos son fabulosos)
Las gentes de San Martín de Trevejo tienen una peculiaridad lingüística que comparten con sus vecinos de Valverde del Fresno y Eljás un idioma local denominado A Fala, mezcla de leonés (algunos dicen que el astur) y galaico-portugués, declarado bien de interés cultural, aunque cada uno hablan un dialecto diferente, en el caso de San Martín de Trevejo lo que hablan es el mañego, en Valverde del Fresno se habla el valverdeiru, mientras que en Eljás se habla el lagarteiru.

La mañana se pasa volando y nos tenemos que ir a recorrer la Dehesa Extremeña de mano de Carlos, dueño de una finca de unas 400 hectáreas en la cual encontramos un precioso alcornocal cuya explotación sirve para hacer, entre otras cosas, tapones para las botellas de vino. Carlos tuvo la amabilidad de explicarnos como es esta explotación. El alcornoque tarda 70 años hasta que se le puede hacer el primer corte y solo se pueden cortar 70cm., a partir de ahí hay que dejarlo 9 años para que vuelva a crecer y en ese segundo corte se pueden ampliar otros 10cm,. y así sucesivamente. Después, recorrimos los pastos donde crían ganadería de primera calidad, paseando entre olivos, encinas centenarias, etc. Todo un placer solo para unos cuantos elegidos.

Y para rematar el día nos acercamos hasta Trevejo, una pequeña aldea medieval de poco más de una veintena de habitantes que en el alto tiene un castillo levantado por los árabes, reconstruido posteriormente y volado con explosivos por las tropas napoleónicas a comienzos del siglo XIX y actualmente en estado de semidestrucción del que sólo se conserva parte de su fachada en la cual todavía podemos apreciar el escudo de los templarios. Por debajo del castillo se sitúa la pequeña ermita de San Juan Bautista, con un altar exterior y rodeada de tumbas antropomórficas de pequeño tamaño excavadas en granito, así como una espadaña.

Y así disfrutando de un espectacular atardecer desde el Castillo de Trevejo, aprovechamos la noche para realizar el rastro de estrellas (circumpolar o en este caso ecuador celeste) con un marco incomparable, el cuadro del castillo con la espadaña.

Espero que hayáis disfrutado de San Martín de Trevejo, y su entorno y no dudéis en acercaros por allí y disfrutar de su gente (mañegos) y de su riquísima gastronomía.
Hasta el siguiente post.

Autor:

Fotógrafo profesional

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