Fuegos artificiales

Durante los últimos años he ido persiguiendo los fuegos artificiales allá donde voy,  pero hasta el 2016 no he tenido la técnica para conseguir algo medianamente presentable, así que os voy a ir dejando entradas de los mas bonitos.

Fuegos artificiales Las Rozas 2019

Fuegos artificiales Boadilla del Monte 2019

Fuegos artificiales Majadahonda 2019

Fiestas del Cristo de Majadahonda 2017

Fiestas del Cristo de Majadahonda 2016

Fuegos artificiales Majadahonda 2017

Las fiestas del Santísimo Cristo de los Remedios en Majadahonda todos los años cierra con un gran castillo de fuegos artificiales y este año no podía ser menos. Aquí os dejo una muestra.

Quinto día: Tsumago, Magome, Takayama

Reflejos de Takayama

Dejamos las grandes ciudades y templos para adentrarnos en el Japón más profundo para hacer una inmersión en su cultura haciendo la antigua ruta Nakasendo (中山道) que conectaba Edo (actual Tokio) con la ciudad de Kioto pasando por el valle de Kiso. Esta ruta formaba parte de las Gokaidō, o cinco rutas que partían desde Edo. Los pueblos de Tsumago y Magome son dos antiguos shukuba (宿場) o estaciones de descanso de la ruta Nakasendo. Magome era la estación número 41 y Tsumago la número 42 de las 69 estaciones de descanso que había en la ruta Nakasendo, también llamada en el pasado Kiso-kaidō o carretera Kiso, al encontrarse en plena región de Kiso.

Empezamos la aventura en la estación central de Kyoto para coger el famoso «tren bala«, que nos llevará a Nagoya y de ahí, en autobús, para llegar en primer lugar a  Tsumago (妻籠宿), una aldea totalmente turística  que se ha mantenido como era antaño. La calle principal Terashita está llena de tienda artesanales, restaurantes y alojamientos. Pasear entre sus calles y tiendas es todo una experiencia. Cada rincón es una curiosidad, en cada esquina que doblabas descubres un nuevo contraste de colores. Las vistas desde las colinas de los alrededores de la localidad, con los alpes japoneses al fondo, una verdadera maravilla. Aparte aquí nos encontramos con la casa antigua del jefe del pueblo que es una ex hospedería Samurai, la casa Waki Honjin Okuya. Realmente merece la pena verla, fué restaurada en 1877 y te cuenta como vivían los samurais.

De allí nos fuimos hacia Magome. Como estación era una de las más prósperas y cosmopolita, con una buena economía. Sin embargo, cayó en el olvido y la decadencia al construirse la línea principal Chūō para trenes, que no pasaba por Magome y quedó abandonada. En las últimas décadas se ha restaurado su aspecto para hacerlo como en el periodo Edo, dejando la calle principal  que lo cruza pavimentada con piedras. Magome es una calle con mucha pendiente, a ambos lados hay tiendas artesanales donde comprar artesanía de bambú y el típico dulce japonés «dulce de castaña- Kuri-kinton», además de comer las Oyaki o empanada japonesa y el senbei-galleta de arroz.

Después de tomar un ligero refrigerio seguimos camino hacia  Takayama (高山市 Takayama-shi). Ubicada entre montañas, conocidas como los Alpes japoneses, en la prefectura de Gifu, es agriculturalmente pobre. Durante el siglo VIII, al no poder contribuir con el arroz necesario para el pago de impuestos, Takayama los cubría con carpinteros, que eran altamente experimentados ya que la región es rica en madera. Entre 1682 y 1868, Takayama fue considerada la fuente oficial de madera, carpinteros y ebanistas para el shogunato. Takayama recibió el grado de ciudad en 1936. Actualmente es un popular centro turístico debido a que conserva  varios edificios antiguos, y en las afueras se construyó la «aldea típica de Hida», donde se han reproducido edificios de las aldeas montañosas del valle de Shirakawa. Las tres calles principales del casco viejo de Takayama llamado San-machi Suji son estrechas y están llenas de tiendas de productos tradicionales, talleres de artesanía,  tabernas y cervecerías (indicadas por una bola de agujas de cedro colgando en el exterior) y las mejores destilerías de sake.

Japón, al estar localizado sobre una zona volcánica, posee numerosos lugares de aguas termales u onsen (温泉) a lo largo de todo el país. Se trata de piscinas termales naturales de agua (sobre los 40 grados),  de origen natural que suelen contener diferentes minerales y tienen propiedades beneficiosas para la piel y el cuerpo. Además de ser muy relajantes. Tsumago fue nuestra primera experiencia en un onsen y recomiendo no tener verguenza y disfrutarlo siguiendo todo el ritual.

Takayama es mucho mas que la zona del casco viejo, pero nosotros debido a nuestro poco tiempo no pudimos hacer mucho mas así que recomiendo, si puede ser quedarse un día mas y descubrirla poco a poco.

 

En la ciudad

Luces de la ciudad

En mayo del 2017 con el grupo enfoque XV preparamos una exposición diferente, esta vez no tocaba nada de naturaleza, nos centramos en lo urbano, paisaje urbano, street photography a la que titulamos «En la ciudad».

Fotos montadas a sangre en marco negro de 50x70cm las dos primeras y las tres restantes en 50x40cm.

Precio: 70x50cm … 100,-euros
50x40cm …    70,-euros

Buscando el color

Canal de Castilla, Medina de Rioseco, Valladolid

Primera exposición de fotografía realizada en la Casa de la Cultura «Carmen Conde» de Majadahonda en diciembre del 2016 y muy importante para mi ya que fué aquí donde me convertí en el fotógrafo que soy de la mano del prestigioso fotógrafo Angel Baltanás.

Obras montadas en marco negro de 50x60cm y paspartu blanco las 3 primeras y negro las dos últimas.
Precio de cada una: 100,-euros

Cuarto día: Saga-Arashiyama, Bosque de bambú, Templo de Jojakko-ji, Templo de Tenru-ji, bajada río Hozu

Bosque de bambú

Llegado aquí ya nos vemos con la experiencia de intentar hacer una excursión en nuestro día libre a la vecina Arashiyama (嵐山), que se encuentra al oeste de la ciudad de Kyoto. Para llegar a Arashiyama desde el centro de Kyoto  hay varias opciones pero ya que nosotros estábamos alojados en el Hotel Gran Vía, que está en la misma estación central del Kyoto, optamos por ir en tren de la línea JR, aunque también se puede ir en autobús del trasporte público.
En Arashiyama hay muchas cosas que ver, una docena de templos, el puente Togetsukyo, la reserva de monos Iwatayama etc., pero lo primero que yo quería ver era el famoso bosque de bambú. Según sales de la estación, coges en dirección contraria a donde va todo el mundo y llegas a esta maravilla de la naturaleza. Los altísimos y flexibles troncos de bambú de un verde apagado se mecen por el efecto de una suave brisa, originando un relajante murmullo de suaves crujidos y roces de hojas. Este sonido, curiosamente, ha sido declarado por el Gobierno japonés como uno de los “100 sonidos a preservar en Japón”.

Tras deleitarnos paseando por su interior era hora de elegir que templos queríamos ver, así que nos decidimos primero por el de Jojakko-ji ya que era el que más cerca teníamos y el que nos adentraba en la montaña Ogura. Jojakko-ji es un templo construido como lugar de retiro para el sacerdote Nisshin, después de unos problemas político-religiosos que causaron la escisión de la secta Nichiren de la que Nisshin era el sacerdote principal. La causa de la escisión fué no querer doblegarse a las ambiciones de Hideyoshi. El templo está situado sobre la falda de la montaña Ogura,  con diferentes estructuras a todos los niveles, todas ellas rodeadas de una exuberante naturaleza, para mí uno de uno de los mejores que se pueden ver en la zona y como está retirado del bullicio de Arashiyama no van muchos turistas. Se puede disfrutar de su tranquilidad y su belleza, al llegar a la parte alta hay una vista preciosa de Arashiyama. Como dato curioso, en 1990 se instauró el mausoleo Shien para enterrar las cenizas de mujeres no casadas, según un concepto creado por los miembros de la Sociedad Monumento a las Mujeres.

Aquí fue donde  el 11 de diciembre de 1997 fue firmado el Protocolo de Kyoto, un tratado internacional que amplió la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 y que comprometió a los países firmantes a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Protocolo de Kyoto

Protocolo de Kyoto

El segudo templo que visitamos fue El tempo Tenryu-ji, el más importante de los cinco templos budistas de Kyoto, fundado  en el 1339 por Ashikaga Takauji para llorar la muerte del Emperador Go-Daigo. En un principio, el templo fue llamado Ryakuo Shiseizen-ji y cuenta la historia que en 1339 el monje Muso Soseki tuvo una premonición donde veía al emperador Go-Daigo (1288-1339) caminar por el Kameyama Dono vistiendo el hábito monacal lo que indicaba su muerte próxima, que se produjo en septiembre de ese mismo año. A raíz de esto Muso le propuso al shogun Ashikaga transformar la villa en un templo zen. Poco tiempo después Muso ( o según quien lo cuente el hermano pequeño de Takauji, Tadayoshi), tuvo un sueño sobre un dragón de oro sobrevolando  el río Oi, que rodea el templo por el sur y el oeste, por esto el templo recibió un nuevo nombre Tenryu Shishozenji, simplificado como Tenryuji o “Templo del dragón celestial”, que fue finalizado en 1351.

El templo Tenryu-j es en uno de los más bonitos de la zona, en especial su jardín zen del siglo XIV que sorprende por su vegetación. El jardín Sogenchi debe su nombre al estanque Sogenchi, con el reflejo de la arboleda en el estanque y las montañas de Arashiyama alrededor hacen de este lugar un entorno natural que aporta la dosis perfecta de relajación y armonía. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994 por la UNESCO y ha perdurado en su estado original a lo largo de los siglos. Rodeando el jardín del Tenryu-ji también se puede acceder al bosque de bambú  desde una de las salidas del templo accedemos directamente al camino que lo atraviesa.

Pero como ya lo hemos visto aprovechamos la ocasión para hacer un alto en el camino antes de cruzar el puente Togetsukyo y nos deleitamos como una rica Sapporo (cerveza japonesa) acompañada de yakitoro y terayaki y a observar a la multitud de turistas y visitantes que llenan las aceras. Por las calles, entre el tráfico se mezclan los rickshaw tirados por sonrientes jóvenes japoneses que hacen las delicias de las jovencitas. Por si no lo sabéis la palabra inglesa rickshaw es una derivación de la palabra japonesa jinrikisha (人力車 – Hombre, Fuerza, Vehículo).

Desde el puente Togetsukyo, literalmente “puente que cruza la luna”, se tienen unas vistas espectaculares de toda Arashiyama. Es una reconstrucción (de la década de 1930) de uno del periodo Heian. Una vez lo cruzamos en la otra ribera podemos acercarnos al Iwatayama Monkey Park, que es una reserva de macacos japoneses, la única especie de estos primates que vive en Japón. Se extiende en las colinas de Arashiyama, al sur del Togetsukyo Bridge. Hay alrededor de 170 monos libres en todo el parque que te puedes encontrar por toda la subida hasta la cima (unos 10 minutos) desde la que se puede disfrutar de una buena vista del río y del valle.

En mi caso, que no me gustan mucho los monos, decidimos hacer una excursión en tren en el  Sagano Scenic Railway a Kameoka desde Arashiyama para volver bajando el río Hozu tomando la Hozu-gawa River Boat Ride. Este tren, también llamado Sagano Romantic Train, conecta Torokko Arashiyama Station con Torokko Kameoka Station, siguiendo una ruta muy espectacular a lo largo del río Hozu. Los trenes utilizados son de época, con bancos de madera y van a baja velocidad para poder disfrutar de la vista. Cada tren está formado por  solo 5 coches, el trayecto es de unos 7 km de largo y el viaje dura 25 minutos. Una vez en la Torokko Kameoka Station hay que seguir a la gente y coger un autobús que te lleva a la central de la Hozu-gawa River Boat Ride para coger el barco que desciende a lo largo del río Hozu hasta Arashiyama, alrededor de 2 horas. Las embarcaciones utilizadas son tradicionales construídas en madera y siguen la ruta que una vez fue usada por los comerciantes de arroz y madera. Están dirigidas por 3 hombres usando solamente la fuerza de sus brazos, dos en proa, uno con una pértiga de bambú que mete en los agujeros que se han ido haciendo con los años en las rocas cercanas para evitar volcar el barco, otro con un remo y el último en popa que lo guía con el timón.
La bajada del río Hozu, dependiendo de la fecha del año, es espectacular. Nosotros como la hicimos a finales de julio encontramos poca agua, de hecho había lugares que el fondo de la barca rozaba con las piedras, aunque tuvimos un par de saltos de agua que hicieron las delicias de los turistas japoneses con los que viajabamos. A ambos lados del río se van sucediendo laderas de montañas escarpadas, bosques de bambú, árboles de pino o arce y
una serie de rocas con formas de animales, también se pueden apreciar aves de diferentes especies tales como cormoranes, garzas, etc., incluso te puedes topar con gente en piragüa o con algún grupo que practica el salto desde las rocas.

A media hora de llegar al destino final, más o menos, te sorprende un barco-bar que se acerca y nos remolca hasta Arashiyama. Èste navega por el río y ofrece tentempiés variados como oden, calamar a la plancha o mitarashi dango, además de cerveza, refrescos o café. Un perfecto final de una excursión totalmente recomendable para hacer una inmersión en este país y sentirte uno mas de ellos, eso sí, sin entender absolutamente nada pues todas las explicaciones son en japonés y aunque de vez en cuando, intentan soltar alguna palabra en inglés para explicarte algo (éramos los únicos occidentales), era casi inútil, no entendíamos nada de nada. Aun así repito, una excursión totalmente recomendable.

Con esto acabamos el cuarto día en Japón y la semana que viene nos vamos hacia el interior, Magome, Tsumago y Takayama.

 

Primer posado de Guillermo

El pasado mes de julio, en una tarde de juegos, pudimos fotografiar a Guillermo de tan solo seis meses pasándoselo en grande, uno mas entre sus muñecos.
Este es el resultado.

Tercer día: Kyoto, Sanjusangendo, Templo Kinkakuji (Pabellón Dorado), Castillo de Nijo, Santuario Shintoísta de Heian.

Kinkakuji o Templo Dorado

Kyoto (京都市 Kyōto-Shi)  significa «ciudad capital o ciudad imperial» ya que durante siglos fue el principal centro político, administrativo y religioso de Japón, un estatus que queda reflejado en la enorme cantidad de edificios notables que aún guardan sus calles. Además Kyoto fue la única gran ciudad japonesa que no sufrió bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y por ello  preserva su espectacular centro histórico. Es la ciudad más tradicional de Japón con decenas de preciosos templos,  la mayoría de ellos Patrimonio de la Humanidad, de los que hablaré mas adelantepues voy a empezar el recorrido por el Kyoto urbano.
Una de las cosas que llama la atención es la Torre de Kyoto, una aguja de 130 metros desde la cual se puede disfrutar de una vista única de la capital. Eso sí, hay que llegar a primera hora pues las colas son interminables.

Ya que estamos aquí es imprescindible visitar la estación central de Kyoto de la compañía JR, una de las más grandes de Japón y uno de los centros neurálgicos de la ciudad. Se inauguró en 1997 para conmemorar el 1200 Aniversario de la fundación de la ciudad y desde un principio fue causa de polémica entre los habitantes de la ciudad, pues muchos de ellos la consideraban una aberración. El edificio tiene 70 metros de altura y 470 metros de largo, con un diseño bastante futurista.
Todo el complejo es obra del arquitecto Hiroshi Hara, contiene 15 vías para trenes convencionales y 4 para los trenes de alta velocidad Shinkansen (Tren bala)  también alberga los ferrocarriles de la línea privada Kintetsu, una de las líneas de metro de Kyoto, un hotel, numerosas tiendas y locales para comer o beber, diversos establecimientos tipo supermercado o grandes almacenes. Imprescindible subir sus inacabables escaleras mecánicas que compiten con otras en cemento diseñadas en grupos, con un total de 171 escalones y 15 plantas, con forma de anfiteatro griego y que acaban en un escenario en el que se desarrollan conciertos y varias actividades y tienen una bonita iluminación. En los últimos pisos es donde están los mejores restaurantes para tomar soba. Pero  son sus techos de acero y cristal, con formas sinuosas y onduladas volando de manera imposible sobre nosotros, lo que impresiona. Una vez subidas todas las escaleras la vista desde la terraza es espectacular. Por último, no olvidarnos de las galerías subterráneas Porta, que aunque no forman parte del edificio de la estación están justo delante de la salida y forman todo un centro comercial subterraneo. En esa misma plaza encontraremos  la estación de autobuses para movernos por toda la ciudad y una parada de taxis. Como dato interesante, en la plaza a eso de las 7 de la tarde hay un espectáculo de luz y sonido con las fuentes que merece la pena no perderse.

Antes de entrar en los diferentes templos y santuarios merece la pena un paseito por el barrio de Gion y el callejón Pontocho. Situado enfrente del Santuario Yasaka, el barrio de Gion es conocido por la multitud de casas de té y restaurantes frecuentados por las geishasmaikos  (aprendices de geishas).  Estas calles con casas que evocan la perfección de la arquitectura del antiguo Japón se repiten en  el estrecho callejón Pontocho donde muchas de las construcciones son aún de madera. Aquí también encontraremos casas de té, pequeños restaurantes y hasta algunos de los restaurantes más lujosos de la ciudad. Los restaurantes de mano izquierda en sentido bajada suelen tener una terraza que da al río Kamo, lo que los hace especialmente interesantes.

Sanjusangendo (三十三間堂) el templo de las 1001 estatuas de Avalokiteśvara, fue construido en 1164 por el emperador Go Shirakawa, en una época difícil de frecuentes inundaciones, huracanes y hambruna. El templo, por tanto, se halla dedicado a Kannon, la deidad budista de la misericordia. La leyenda dice que Kannon, que representa la compasión, posee 11 cabezas para poder escuchar los lamentos de la gente que sufre y 1000 brazos para poder ayudar a todos ellos.
Su salón principal o Hondo es la estructura de madera más larga de Japón, con sus 120m de largo y 16.5m de ancho, alberga 1.001 estatuas idénticas y alineadas de la diosa Kannon. Las estatuas de madera recubiertas de oro, son como un ejército de interminables brazos. Este universo budista está protegido por veintiocho deidades que le dan al lugar la armonía de la exactitud y de la inmutabilidad. Aparte de la diosa, hay estatuas de los 28 espíritus/deidades guardianes subordinados de Kannon, destacando las de Raijin (dios del rayo y el trueno) y Fujin (dios del viento). Estos dos, junto a la estatua grande de Kannon, son Tesoros Nacionales de Japón. En este templo, como en la mayoría, está prohibido fotografiar en el interior por lo que no dispongo de fotos propias del interior nada mas que las cogidas del folleto informativo y logicamente la calidad deja mucho que desear así que si estáis interesados podéis ver la galería de google.

El Kinkakuji (金閣寺), Pabellón Dorado, es uno de los templos mas bellos de Kyoto. Es un templo zen situado al norte de Kyoto que data del 1397 como una villa de descanso del shogun Ashikaga Yoshimitsu y su hijo que lo convirtió en un templo Zen. El templo es un edificio de tres plantas. La primera es de madera, pero las dos superiores son de pan de oro, dándole la característica coloración dorada y a eso debe su nombre. Es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1.994, y en su interior se guardan las reliquias de Buda. Precisamente el budismo japonés está muy presente en los mismos jardines del templo, ya que nos encontramos con un imponente estanque, el Espejo de Agua, lleno de islas, piedras y pinos que representan varios elementos del budismo, un autentico jardín japonés de impresionante belleza. Curiosamente, el pabellón está culminado por una figura china, el fenghuang o “Ave Fénix” china.

 

El Castillo de Nijo  o Nijo-jo (二条城) fue construido en 1603 como residencia del primer shogun del periodo Edo (1603-1867), Tokugawa Ieyasu y fue utilizado por la familia Tokugawa desde entonces. En 1867, cuando se abolió el shogunato y Japón se abrió al exterior, el castillo se utilizó brevemente como palacio imperial hasta que fue donado a la ciudad y abrió sus puertas al público. Es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1994. Y llegados aquí nos preguntaremos ¿qué es shogun?. Pues la persona que era designada por el emperador para gobernar Japón de forma totalitaria. Esto sucedió desde el año 1192 hasta 1876 que es cuando se prohibió la figura del shogun.
La entrada principal al castillo de Nijo es la impresionante puerta Karamon que nos llevará hasta la entrada del palacio Ninomaru (literalmente, segundo círculo de defensa), donde se encontraba la residencia y las oficinas del shogun durante sus visitas a Kyoto. El palacio consta de 6 edificios unidos entre si, que ha sido designado como tesoro nacional por ser el único ejemplo preservado de un complejo de palacios fortificados.  En su interior se hallan las salas de tatami con techos y paredes bellamente decoradas con mas de 3.600 pinturas murales, muchas de ellas de la era Kan’el, de la escuela Kano. Las puertas correderas son de papel blanco de arroz traslúcido, y los suelos de ruiseñor, que chirrían cuando uno pasa por encima y que servían en su momento como medida de seguridad ante visitantes no deseados. Daba igual lo sigiloso que se intentara ser, los suelos siempre hacían ruido alertando así a los habitantes del castillo.
En el recinto existen varios jardines, el Seiryu-en, mitad estilo japonés y  mitad occidental cubierto de cesped, pero para mi la obra maestra es el jardín Ninomaru, diseñado con estilo Shoin y con 3 islas flotantes la isla Horai (monte mágico de las mitologías china y japonesa) y en ambos lados las islas «tortuga» y «grulla»

El Santuario shintoísta de Heian (平安神宫 Heian-Jingu) se construyó en 1895 para conmemorar la creación de la ciudad de Heian -Kyō  (antiguo nombre Kyoto). En ese año se celebraba el 1.100 aniversario y se pretendía honrar en este santuario shintoísta a los emperadores Kanmu y Komei. Kanmu fue el que trasladó la capital nipona a Kyoto y Komei el último emperador en residir en Kyoto justo antes del Emperador Meiji que se llevó la capital a Tokyo.
La entrada principal es una estructura de dos pisos y 24 metros de tejados verdes sobre estructuras de madera pintadas de rojo. A continuación, encontramos una gran explanada de gravilla blanca que organiza los edificios simétricamente en el interior del templo. Esta simetría es recalcada por las fuentes apostadas a ambos lados de la misma que se utilizan para el temizu o ceremonia de purificación.
A continuación, dos torres de estilo chino representan los protectores de la antigua geomancia oriental: el Tigre Blanco (Byakko-ro) al este y el Dragón Azul (Soryu-ro) al oeste. Ambas estructuras gemelas constan de dos pisos. En el piso inferior se realizan funciones religiosas mientras que el superior, compuesto de tres cuerpos, es básicamente ornamental.

Salón de los Espirítus (Honden) es donde reposan los espíritus de los Emperadores Kammu y Komei (padre del emperador Meiji y el último emperador que residió en Kyoto). A diferencia de otros elementos del complejo, el Honden no está pintado, mostrando su estructura de madera de ciprés de 8 por 8.5 metros.
Mención especial merece el jardín del Heian  realizado por el diseñador paisajista Jihei Ogawa, uno de los más famosos al final del siglo XIX, quien desarrolló una secuencia de jardines que conducen al visitante desde una experiencia íntima, aislada del mundo exterior, a una escala mayor donde las fiestas y banquetes eran frecuentes y en la que la arquitectura aparece como un elemento decorativo en la composición paisajista. Utilizando distintas especies, algunas traídas de Europa, Ogawa le otorgó a los jardines un interés visual durante las cuatro estaciones. Se organizan en torno a cuatro estanques: este, oeste, sur y centro, cada uno más grande que el otro y con un significado específico.

 

 

 

 

Segundo día: Nara, Templo Todaiji y Parque de los Ciervos. Santuario Shintoísta de Fushimi Inari

Puerta Nandai-mon

Nara (奈良市 Nara-shi) antigua capital de Japón durante la corte Yamato, entre los años 710 y 784, es conocida por sus grandes templos y sobre todo por el templo Todaiji y por el Parque de Nara más conocido como «El Parque de los Ciervos» por vivir en él mas de 1.200 ciervos «shika » en libertad.

Templo Todaiji

El templo Todaiji (東大寺) fue construido el año 745 por orden del emperador Shomu para proteger la ciudad de las terribles epidemias que periódicamente afectaban la ciudad.  Es famoso por la estatua del Gran Buda y por la gran puerta Nandai-mon (南大門) una gran puerta de madera de 20 metros custodiada por dos enormes estatuas de mirada feroz, los Reyes Guardianes Nio que representan el principio y el final y han sido designadas, junto con la puerta, que data de 1199, como tesoros nacionales y patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

En el edificio principal se encuentra el salón Daibutsuden o salón del Gran Buda, salón principal del templo Todaiji. El salón Daibutsuden es el edificio de madera más grande del mundo, a pesar de que lo que vemos ahora es una reconstrucción un 33% más pequeña que el edificio original… ya que ha sido reconstruído varias veces por los incendios provocados en la guerra.

Templo Todaiji , salón Daibutsuden

Templo Todaiji , salón Daibutsuden

En el interior del salón principal encontramos la estatua de bronce del Gran Buda de Nara. El Daibutsu o Gran Buda de Nara es una estatua gigante de un Buda sentado de mas de 16 metros de altura y casi 500 toneladas de peso y según la doctrina Kegon es el Buda cósmico al que se le atribuye la creación de todos los mundos y sus respectivos budas. Sus manos expresan el mensaje “nada que temer” y “bienvenidos». Alrededor de la cabeza del Daibutsu hay una serie de budas más pequeños que representan cada una de sus 16 manifestaciones, y están colocados de forma que desde el suelo parezca que tienen el mismo tamaño. Está flanqueado a ambos lados por dos Bodhisattvas de madera recubiertos de oro, uno de los cuales es el de la memoria y la sabiduría y al que los estudiantes rezan con fervor. Un poco mas allá nos encontramos a dos terroríficos guerreros de madera que son los guardianes protectores de Buda, el Komokuten o Señor de la Visión Ilimitada, y el Tamonten o Señor que Todo lo Oye. Como dato curioso detrás de Buda hay una columna con un agujero del tamaño del orificio de la nariz del Gran Buda y cuenta la leyenda que si puedes pasar por él conseguirás la iluminación en la próxima vida, por lo que es típico que dado el tamaño que tiene los padres animen a sus hijos a pasar por el agujero.

El parque de Nara (奈良公園)  es el hogar de unos 1.200 ciervos shika que viven y conviven en total libertad con los turistas,  no son peligrosos, aunque si creen que llevas comida en alguna bolsa, no dudarán en morder. Lo más típico es comprar senbei que son unas galletas de arroz a los vendedores que nos encontraremos por todos lados y dárselas de comer a los ciervos. Ojo no son perros hay que dárselas con cuidado pues se pueden poner ansiosos y morder. Los ciervos son sagrados ya que, según cuenta una leyenda local, Takemikazuchi-no-mikoto, uno de los cuatro dioses de Kasuga Taisha, apareció montado en un ciervo blanco sobre el monte Mikasa-yama y por esa razon son considerados mensajeros de los dioses según el  sintoísmo y  están protegidos.

El Santuario Fushimi Inari de Kyoto (伏見稲荷大社, Fushimi Inari Taisha) fundado en el año 711 es uno de los santuarios shintoísta más importantes de Japón, famoso por tener un recorrido de miles de puertas torii puestos uno detrás de otro.
Está dedicado a Inari,  Dios shintoísta del arroz y el patrón de los comerciantes ya que en la antigüedad se asociaba tener una buena cosecha de arroz con tener prosperidad en los negocios, los miles de torii que encontramos uno detrás de otro, por sus mas o menos 4 kilómetros de caminos han sido donados por comerciantes que ponen sus nombres o los de sus negocios en los torii para que el dios Inari les sea propicio. El zorro o kitsune es una de las figuras prominentes porque es el mensajero del dios Inari y por eso se pueden ver tantas estatuas de ellos por el camino. A menudo suelen tener una llave en la boca, que representa la del lugar donde se guarda el arroz y por tanto, la riqueza.

Temizu (手水) se refiere a la ceremonia de ablución que realizamos en manos y boca en la entrada de la mayoría de santuarios sintoístas y en algunos templos budistas, para despojarnos de toda maldad y contaminación.  Coger el cazo con la mano derecha, coger agua y verterla sobre la mano izquierda dejándola caer fuera de la fuente, hacer el mismo procedimiento con la otra mano, luego se coge agua con la mano derecha de nuevo y se lleva a la boca, se enjuaga uno la boca y sin tragarla se escupe fuera de la fuente y después con el agua que queda se lava el cazo y tras ese proceso ya estaríamos purificados para entrar al santuario y nos acercaremos al altar situado en el santuario principal  Go Honden para hacer la ofrenda (normalmente una moneda de 50 yenes) con todo el ritual, pequeña reverencia, 2 palmadas, una oración y pedir la ofrenda, lanzar la moneda, hacer una reverencia mas larga dando las gracias y hacer sonar el cascabel para reclamar la atención del Inari.

Después de pasar Senbon-Torii, encontrarás una segunda parte de toriis en la que se encuentran las linternas, o farolillos de piedra: Omokaru-Ishi (que significa “piedra pesada / ligera”). Aquellos que acuden al santuario a rendir respeto a Inari se situan ante ellos tratando de levantar el Omokaru-Ishi. Si el peso de la piedra es más ligero de lo esperado, se les concede su deseo. Si es más pesado, por desgracia, no se concederá pronto.

Omokaru-Ishi. ri

Omokaru-Ishi. ri

 

Y para los cinéfilos un dato curioso: este santuario es el que aparece en la película Memorias de una Geisha.

 

Japón en 10 días

Que decir sobre Japón que no se haya escrito en multitud de libros, guías, blogs … así que lo que voy a reflejar aquí son mis vivencias, mi experiencia y por supuesto, mis fotos. Esta entrada se va a dividir en 10 y lo voy a ir contando tal y como lo descubrí.

Primer día: Llegada a Osaka. Castillo de Osaka, Dotonbori, Umeda Sky Building

Segundo día: Nara, Templo Todaiji y Parque de los Ciervos. Santuario Shintoísta de Fushimi Inari

Tercer día: Kyoto, Sanjusangendo, Templo Kinkakuji (Pabellón Dorado), Castillo de Nijo, Santuario Shintoísta de Heian

Cuarto día: Saga-Arashiyama, Bosque de Bambú, Templo de Jojakko-ji, Templo de Tenru-ji, bajada río Hozu

Quinto día: Tsumago, Magome, Takayama

Sexto día: Shiralkawago, Nagoya, Hakone

Séptimo día: Parque Nacional de Hakone, Tokio (Tokyo)

Octavo día: Tokio. Templo Asakusa Kannon, Barrio de Daiba, Bahía de Tokio, Barrio Akihabara

Noveno día:  Parque Nacional de Nikko

Décimo día: Tokio

Y por último recomendar visitar este país, su gente amabilísima, con una cultura de la que deberíamos aprender un poco, su respeto hacia los demás y su filosofía si no es bueno para ellos no es bueno para los demás, su empatía hacía sus semejantes les hace ponerse en el lugar de los demás y no desear el mal a nadie ya que no lo desean para si mismos.  Sus ciudades, pueblos, aldeas, limpios a mas no poder, no se ve un papel en el suelo, se diría que puedes comer en él. En fin recomendable cien por cien.